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TERMINÓ EN MEDELLÍN EL CONSEJO IBEROAMERICANO DE MÚSICA


La cantante española Rosario Flórez con sus dotes de gitana lo puso de presente: ‘la música mueve montañas’. Y tuvo razón, pues el aguacero que hasta ese momento, 11 de la noche, no paraba de cubrir el cielo de Medellín, comenzó a disminuir y poco después cesó. La frase resumió lo que sucedió en el concierto Iberoamericano de las Independencia, un espectáculo ecléctico y sin precedentes en el que convivieron tango, flamenco, rock, reggae, salsa, pop y cumbia en un solo escenario, demostrando que Iberoamérica es una gran polifonía de voces y sonidos.

El evento comenzó a las 5:30 p.m. con la presentación de Providencia, que como grupo local lo entregó todo en el escenario para poner a bailar y a cantar a los espectadores. Luego, el maestro violinista Leonardo “El Negro” Suárez Paz y su quinteto, demostraron que el tango sigue tan vigente como el legado de Astor Piazzolla tendiendo un puente entre la populosa Buenos Aires y las calles de Medellín.

Al final de su presentación, el Quinteto, por Argentina, y los artistas Andrea Echeverry y Héctor Buitrago, por Colombia, acompañaron en el escenario la entrega de la bandera colombiana y una silleta de flores con el rostro de Carlos Gardel, al Secretario de Cultura de Argentina, Jorge Coscia, por parte de la ministra de Cultura, Paula Marcela Moreno. La silleta fue elaborada por Héctor Ruiz, del corregimiento de Santa Helena, vereda de Barroblanco, en Antioquia y simboliza un gesto de fraternidad y hermandad entre pueblos hermanos. Además, permitió que Colombia y Medellín le entregaran la sede del próximo Congreso a la ciudad de Mar de Plata.

La jornada musical continuó con Aterciopelados. Una alta energía se sintió en la Calle San Juan, lugar donde sucedió el concierto, y hasta las tibias gotas de lluvia entraron a hacer parte de esta mística puesta en escena que presentó Andrea Echeverry, Héctor Buitrago y sus músicos. Éxitos como Bolero Falaz, El estuche y Ataque de risa, entre otros, fueron los temas que interpretaron los colombianos quienes, a la vez, se sumaron a la causa de los miles de espectadores que vencían la incesante lluvia, bajándose del escenario y cantando en la mitad del público, su éxito Baracutatana.


La banda Zoé, quizás la más popular del rock mexicano en el momento, mostró toda su calidad. Su mezcla de teclados con la fortaleza de las guitarras y las letras etéreas de su cantante León Larregui fueron una fórmula sofisticada y elegante que capturó la atención de los asistentes al concierto. Los mexicanos eran, de los artistas invitados, los que menos repertorio conocido tenían, de manera que tuvieron que defenderse con su talento y con dos o tres éxitos, como Reptilectric. Su líder explotó al máximo el timbre un tanto metálico y su falsete que le da un tono ambiguo al sonido de la banda. Zoé vino a sembrar.

Antonio Carmona se lució con su voz. El público, el cual, en su mayoría, se sabía pocas de sus canciones, calló y escuchó. Es un grande del nuevo flamenco, un gitano que cantó, bailó y cerró con lo que mejor sabe hacer, tocar el cajón peruano, dándole paso a su amiga Rosario Flores.


Ella ‘estuvo’ en la tarima. Ella, la cantante, compositora y bailarina española Rosario Flores se subió al escenario, cantó, bailó e invitó al público a ‘marchar’, a disfrutar de la rumba al estilo flamenco comprobando que en Iberoamérica nos une el ritmo, el sabor y la cadencia.
La lluvia paró. Los paraguas y las bolsas se guardaron y, como dice el popular dicho, el que persevera alcanza, al final, el público del Concierto Iberoamericano de las Independencias, a las 12:45 p.m., recibió su merecida recompensa, ver a Fito Páez sobre el escenario sentado en su piano cubierto con una mesa pintada con colores y figuras psicodélicas, y corear al unísono las canciones más exitosas del cantante argentino. Giros, Te vi, Mariposa tecnicolor, Circo beat, A rodar mi vida, El chico de la tapa, entre otros, fueron las canciones que saltaron, recordaron y cantaron los espectadores, para quienes Fito, es otro ícono de unidad Iberoamérica.



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