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EL PAÍS SE ESTÁ PERDIENDO DE COSAS MARAVILLOSAS

EL PAÍS SE ESTÁ PERDIENDO DE COSAS MARAVILLOSAS
UN RESUMEN DE NUESTRA EXPERIENCIA CON EL PLAN DE DESARROLLO A EMPRESAS CULTURALES DE LA OEI Y EL GOBIERNO DE BOGOTÁ.

Hace un año estábamos muy contentos en nuestra organización cultural porque habíamos ganado un puesto en la convocatoria para el fortalecimiento a empresas culturales del distrito, auspiciado por la OEI (Organización de Estados Iberoamericanos) y por entidades del gobierno de la ciudad de Bogotá- La expectativa era grande, en realidad tenemos ganas de formar empresa, de que el arte se convierta en una industria en Colombia a pesar de tantos muros, tantas complicaciones, tanta cosa que no ha dejado en todo el transcurso de la historia de nuestro país que los artistas crezcan y vivan en él. La conclusión es: Colombia se está perdiendo de los mejor de sus artistas por que la mayoría muere en su suelo, frustrados, pobres y con su obra tirada en un garaje. Los poquitos que han triunfado lo han hecho en el exterior, gracias a colaboraciones extranjeras y a maquinarias de la industria de otros países y después nosotros los acogemos como nuestros.

El arte en este último lustro ha tomado otro camino del tradicional, las expresiones independientes y la Internet han permitido que los artistas abran ellos mismos espacios de expresión y en el caso especifico del cine, la “Ley del cine” ha ayudado a algunos pocos, no es que sea una cosa perfecta y que todos los cineastas de Colombia ya puedan lograr sus sueños gracias a esta ley, pero al menos es un aliciente para la industria privada y los inversionistas. Ya no es un loco mechudo diciéndole que le regale dinero para una película de Zombies, sino que se puede plantear como un negocio. Obviamente en el 99% de los casos se pierde.

Pero igual, nos falta aun la “ley de la música”, la “Ley de las artes plásticas”, la “Ley del libro”, etc. Mejor dicho la “Ley general del arte” que ofrezca beneficios económicos a las empresas y personas que apoyen de manera mesiánica a los artistas.

Los empresarios y la gente de empresa sabe muy bien manejar sus negocios ellos no son tontos y saben que en Colombia el arte es un ejercicio meramente creativo pero no lucrativo, ninguna empresa o persona va a poner en riesgo un capital en estos tiempos por el sueño de otro. Además acá en Colombia, digámoslo en la cara, la gente no es que sea “culta” o “amante del arte” la mayoría del pueblo le gusta la cerveza fría, el vallenato despechado y leer horóscopos y crucigramas. Sin ofender, pero es cierto. Nuestros empresarios no van a arriesgar su dinero únicamente por ser “héroes” o “mecenas” del arte y es comprensible.

Campos de expresión como el Rock en Colombia dan lastima, hay cientos de jóvenes luchando por un espacio, por salir adelante y no encuentran la manera. El público es esquivo, no existen en Colombia más que tres medios grandes para el rock y solo en dos ciudades, una de las únicas carreras que hace millonarios en el mundo, en Colombia se ha convertido en un virus social. Los espacios que se abren para el rock generalmente son tratados como de tercera categoría, y los muchachos que en los noventa se movían en hordas a apoyar a las bandas locales hoy ya no existen y han sido reemplazados por reguetoneros y vallenateros. Ejemplos hay muchos, el último festival de Rock y Hip Hop Hyntiba estuvo vacio, solo se lleno al final, lo mismo pasa en Rock al Parque el cual ya los mismos músicos han comenzado a tomarle fastidio y aversión y que cada año en vez de innovar repite la formula y contribuye a que el rock cada día desaparezca mas del país.

Para un artista es muy difícil acceder a capital y mientras esto pase los medios alternativos y los artistas seguirán sumidos en la oscuridad, para hacer industria cultural se necesita dinero, se necesitan recursos como en cualquier profesión. Una clínica para funcionar necesita insumos, camillas, aparatos, resonadores, médicos, etc. El arte es igual, la diferencia es que en el arte todo es caro y el artista no gana casi nada, quien tiene suerte sobrevive y la mayoría se ve obligado a conseguir trabajos alternativos para poder comer y financiar su propio arte. Es así como vemos músicos que a la vez son médicos, abogados, actores, etc y con el dinero que ganan compran su guitarra, graban su disco, etc. No hay absolutamente nadie en Colombia que viva meramente de su oficio, de tocar. Otros tienen estudios caseros, organizan eventos, tienen empresas de logística, etc. Pero nadie vive del arte, del oficio creativo. Es la dura realidad.

En nuestra organización, Subterránica, Somos grandes de nombre porque la esperanza es grande y la gente deposita su esperanza en nosotros al no encontrar espacios en las grandes canales de comunicación, pero somos muy pequeños en infraestructura. Hemos tratado de todas las formas de crecer económicamente pero es imposible, estamos en la centrales de riesgos, los negocios que hacemos no salen por qué no hay consumidores para el rock, hemos llegado a hacer conciertos de 6 bandas excelentes en bares a donde no han alcanzado a llegar a pagar ni 10 covers, es decir, ni siquiera un personaje por banda. Y es la realidad y ya aprendimos de eso, sabemos que se puede cambiar pero para cambiarlo necesitamos varias cosas. Recursos económicos, apoyos de entidades y organizaciones y que algunas leyes y organizaciones absurdas y retrogradas del país desaparezcan o cambien.

El convenio al final pocos recursos tangibles, aunque ha sido una experiencia agradable el poder conocer la gente y sobretodo la realidad de cómo son las cosas en este país. El convenio nos ha servido para socializar con gente que tal vez de otra forma no hubiera confluido en un solo lugar. Entendemos que no pueden agarrar a 50 organizaciones culturales e inyectarle capital para sus caprichos y decir muchas gracias chao. Esto ha sido un proceso interesante en cual nos ha permitido aprender que Colombia no es plaza aun para el arte y que por más esfuerzos que hagamos aun no estamos listos para competir con la industria cultural de ningún país del mundo. Ojo, no en talento, porque en eso desbordamos, sino en infraestructura y en industria.

Cuando uno tiene sueños grandes la realidad los empequeñece, eso es lo que más duele, la mente del artista no tiene límites, pero la realidad en donde vive si los tiene. Uno como artista siempre busca todas las formas y caminos para poder financiar sus sueños y poder hacerlos realidad, pero acá todo esta aun manipulado, las ayudas del estado, acá aun funcionan la rosca, la Payola, el amigo del amigo, etc. Lo sabemos y lo aseguramos por que vivimos y trabajamos en esto y es hora ya de aceptarlo abiertamente para que por fin las cosas comiencen a cambiar. En Colombia, el dinero es el muro en donde todos los proyectos culturales van a estrellarse.

El problema también radica en que este país es consumidor masivo de los medios “grandes” y ellos han definido por décadas lo que es “Cultura” lo cual para ellos se refiere a ex reinas de belleza hablando de reggaetón, vallenato y las novelas que se están realizando en ese momento en el canal. Si se estudia el fenómeno artístico y cultural del país, se darán cuenta de que siempre se han apoyado a los mismos, de que siempre el medio ha sido el mismo y es acá donde vuelvo a repetir que Colombia se está perdiendo de los mejor de su gente, de lo mejor de sus artistas, y porque no decirlo, es tan fácil manipular el público, que los medios no deben hacer grandes esfuerzos, es decir, para que hacer cosas bellas, creativas, si con “Sin tetas no hay paraíso” ganamos millones, convirtiendo la industria en un lupanar de gente que no le interesa el arte sino el negocio, el dinero.

Gracias a Dios existe Internet, la red que también ahora se está viendo amenazada por la nueva ley que quiere manipularla. Porque acá en el país quieren manipular todo, pero saben que nuestra constitución consagra la libertad total de expresión, pero es que acá a nadie le importa la constitución, nadie la respeta, nada funciona, acá hay organizaciones como Sayco por ejemplo que son un monopolio legal, amparado por el estado que se dedica única y exclusivamente a hacer dinero a costa de miles de músicos ingenuos que aun no entienden por qué Sayco gana por que ellos toquen.

Sayco es una mafia destructiva, un monopolio legal apoyado por el estado.

¿Porque hay que pagarle a Sayco?, analicemos… Si es el músico quien compone y toca, y es el empresario el que organiza y paga, ¿Qué es lo que cobra sayco? Analicemos bien esto, cual es el fundamento legal de volverle a cobrar más plata al empresario que ya le ha pagado al músico y que esa plata no llegue a manos del músico, porque un ejemplo es que si Sayco recibe un cheque del empresario por 12 millones de pesos, al músico le llegan 500 mil de estos 12. Y porque sayco se queda con el resto? Ellos alegan costos operativos, pero la pregunta es ¿Por qué cobran? Que hace Sayco en un concierto más que enviar a un hombre mal presentado en una moto a hacer una lista de un repertorio. Sayco no pone sonido, no coloca nada, no hace boletas, no ayuda, a Sayco se le está pagando por nada.
Igual si una empresa cultural quiere organizar un concierto o un espectáculo en donde tiene que cumplir requisitos tontos, absurdos, pólizas de cumplimiento, mas pólizas que nadie vende sino que hay que cubrir con el total del capital, impuestos y más impuestos y al final no quedan sino las fotos y el recuerdo de lo que pudo haber sido un buen negocio cultural. Lamentable.

Miren los cinco nominados de la mega en Rock, los mismos de todos los años, los mismos que salen en todo. Excelentes bandas pero emisoras cerradas a la banda, ellos deben entender que no todos tenemos la capacidad de pagarles para que nos coloquen o la capacidad de irles a rogar, generalmente es tedioso todos los procesos que tienen que ver con que los medios o el estado den espacios de expresión, que hay que llenar mil papeles, que hay que ganar mil concursos, que hay que llenar ciertos requisitos. Es que los artistas son artistas, no oficinistas, ni contadores, ni negociantes, de eso se encargan otras personas que en el país no existen, como los managers, los promotores, los empresarios, etc. Miren las radios y encontraran que nadie es músico, la música nacional que se expone en las emisoras está basada en el gusto personal de un director de programación generalmente egocéntrico y las listas de la Billboard.

La realidad se refleja en que cuando vas a festivales de artistas under, ellos desahogan su furia al primer intento hablando mal de estos medios grandes, de la policía y del gobierno, porque es el único momento de expresión pública que tienen y necesitan ser escuchados.

Colombia es un desierto para el arte, da lástima ya que acá nos toca que nos hagan nuestros artistas y personalidades en el exterior para después nosotros re-adoptarlos como colombianos, los ejemplos son claros e interminables GABO, Montoya, Rentería, Villegas, Juanes, Shakira, etc.

A mi casi me convencen de que yo era malo, de que no lo podía lograr, casi me absorbe esa mentalidad idiota de los medios del país, pero yo tuve la suerte de salir de Colombia, viajar el mundo, conocer otros medios, otros artistas, trabajar en las mejores estaciones de radio del planeta, tener mi música en número uno por los propios meritos de la música y no por favores, conocer los círculos, producir en países como estados unidos, Europa e incluso Centroamérica que aunque la gente piensa que están más atrás de nosotros, socialmente puede ser cierto, pero en materia cultural nos desbordan.

Por eso yo regrese a dar esta pelea y decirle a mis colegas artistas que si es posible cambiar el mundo y a mis colegas comunicadores que sean responsables y profesionales con su profesión, ya que acá periodistas del arte no hay, por que el periodista del arte es aquel que además de ser comunicador, es gestor cultural y conoce el movimiento artístico y a sus artistas.

Ya es hora de educar al público en materia de arte y cultura, de tolerancia y enseñarles que el artista necesita apoyo es al principio de su carrera, no al final, al final ya para que.

Puede que cosas como la Payola, las roscas y otros problemas hayan mejorado, pero si existen y en realidad eso no importa, lo que importa es que ese es el lema del imaginario colectivo del artista, esas son las ideas que nos frenan, tenemos claros sectores en el arte, por ejemplo en la música son tres: El del Mainstream, el del Estado y el Underground. Por eso como empresa cultural tenemos que reconocer cada uno y pelear por cada uno, dar la lucha, de frente, diciendo las cosas como son, no dando palmaditas en la espalda y falsas ilusiones como hace todo el mundo.

Una organización cultural puede tener las mejores ideas, el mejor capital humano, pero sin el recurso económico y material nada se puede llevar a la realidad. Una organización cultural no es una verdadera empresa por que acá en Colombia la empresa no funciona de sueños.

Y entonces queda recurrir a figuras como la de ser una fundación, para poder recibir beneficios y donaciones, pero entonces donde queda la “empresa”. En resumen, no hay empresa cultural en Colombia por qué no hay quien invierta y compre en la cultura, ni regalado vale.

Sé que mi posición es un poco pesimista, pero yo prefiero llamarla realista. De nada me sirve a mí como gestor cultural y empresario del arte pensar que el mundo es bonito y que la estamos logrando si no es verdad, porque en la práctica los resultados no se ven. Es decir, se ven en cuestión de fama, de nombre, de que la gente te diga, te reconozca y te apoye, pero el fin de una empresa es también monetizarse, emplear gente y que estos empleados puedan vivir de esto y eso acá, no digamos mentiras no existe, al menos en el plano de la pequeña y mediana empresa. Los únicos que se dan ese lujo son medios como Caracol, RCN, El Tiempo, El Espectador y algunos otros, los cuales en materia de cultura dejan pero mucho que desear.

Quisiera poder decir que este convenio nos ha ayudado a hacerle frente a todos estos obstáculos, pero aun con todo el esfuerzo no ha sido posible. Pero debemos seguir luchando y deben seguir apoyándonos, por que por lo menos nosotros por este lado, aun sabiendo que es posible que acabemos en la quiebra, seguiremos dando la batalla por la empresa cultural, por la industria creativa. No vamos a parar jamás, porque es lo que nos gusta y lo único que sabemos y queremos hacer. Y si así, sin recursos hemos logrado cosas enormes y bellas, cuando logremos conseguir esos recursos, ya nada nos va a poder parar.

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