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CUANDO EL ROCK REINÓ EN BOGOTA

CUANDO EL ROCK REINÓ EN BOGOTA

Por allá a mediados de los 90, poco tiempo después de que Kurt Cobain había muerto, yo estaba estudiando en la Universidad de los Andes mi carrera de Música. Entré a la universidad por la tradición familiar pero si hablamos con la verdad, la universidad no era el mejor escenario para darle a estas artes. Igual era genial, toda la ilusión del mundo puesta en algunos profesores que al final resultaron no ser tan “geniales”. El parche de la universidad por esa época contenía personajes que hoy en día son protagonistas del Rock nacional como Carlos Reyes, Héctor Mora, Andrés Ospina y Alfonso Pinzón, este último no estudiaba música pero ya estaba en las filas de “Agony” y era un músico respetado en el circulo de músicos de Bogotá. MTV Latino comenzaba y era bueno, nos dio esperanzas a todos de que podíamos hacer algo, no era el pedazo de mierda de canal que vemos hoy en día lleno de realities banales y tres videos mediocres escogidos al dedo por gente incapaz. No, MTV era lo máximo, era lo que nos hacia conocer el Rock latino de esa época, que se llamaba “Rock en español”, no Latin Alternative como ahora. Ahí conocimos a “La Ley”, “Los Tetas”, “Chancho en Piedra”, “Los Fabulosos Cadillas”, “Molotov” entre muchos nombres grandes del Rock en español.

Y por supuesto acá en Bogotá la cuestión explotó. Nosotros; mi generación, los que hoy estamos en los 30´s, éramos jóvenes de 15 a 18 años dispuestos a dar la vida por el nacimiento de una nueva ola de Rock nacional. Para esa época se dio en la ciudad un circuito de bares y bandas impresionante. Acababa de explotar la bomba del centro de la 93 y se había llevado en escombros con ella mi bar favorito, llamado TIO´S, en donde había una buena banda de Rock. Por esos días los jóvenes rumbeábamos en bares, los controles no eran como hoy en día, pero tampoco éramos tan pasados y tan gamines como hoy en día. Éramos rebeldes sí, pero si nos dábamos en la jeta, el que perdía lo aceptaba y el honor aun se medio respiraba en las pandillas de cuadra. No como hoy que le meten 35 puñaladas a alguien en transmilenio por decirle al otro que no “se mee” en el piso. Los tiempos han cambiado para mal. El Futbol era chévere pero no nos importaba tanto, mucho menos nos ridiculizábamos creyendo que éramos parte de los Hooligans ingleses y armábamos barras bravas para matarnos unos a otros, no. El estadio lo prestaron hasta el año 92 cuando Guns vino y creó un choque cultural con la ignorancia de los que estaban al poder en esa época y los vecinos cristianos del Campín. El Rockero era Rockero. Neto, puro, nos encantaba el Rock, no había tropi-mierda, ni fusiones de sombrero vueltiao para sentirnos colombianos. Éramos la mera crema y nata de lo que se puede llamar el Grunge criollo, lo que se conoció en la generación X como “El movimiento alternativo” al cual todos querían pertenecer.

Pero lo interesante del caso es lo que viene a continuación. Nacieron bandas increíbles, por esos tiempos nació Catedral, La Derecha, Yuri Gagarin, Marlohabil, las 1280 almas, Danny Dodge, Pepa Fresa, Aterciopelados, esas y miles más. Y los bares, Acido, Jeremías, Rotten Rats, Vértigo Campoelias, Barbie, Transivalnia, Kaliman entre muchos más. Y por supuesto nuestras bandas. La mía por ejemplo era “Los muñecos de Rebeca”, nuestra canción mas conocida por esos tiempo “Labiole”, que se la han querido atribuir y robar más de 4 o 5. Pero en fin… eso ya hace muchos años.

El Rock se vivía y se llenaba, todos hacíamos filas para entrar a los conciertos, comprábamos los discos, había que tener el original por que no había piratería, aun prendíamos encendedores en vez de Ipods. Teníamos los discos y nos los sabíamos, era un movimiento serio, interesante. Incluso se dieron esfuerzos como el del sello “Culebra” de BMG que funcionaba en México y acá y que tenía a bandas como Aterciopelados, que a propósito fueron los primeros colombianos en ganarse un Grammy por Rock y si no me equivoco por cualquier categoría.

Radioactiva era una putería, La X era una putería, recuerdo las noches con Deysa Rayo. Todo era diferente.

Después llego La Mega y comenzó a meterle a le gente de vuelta el concepto de “Crossover”, a que el acordeón te pegaba al cielo, a recordarnos insistentemente que nosotros éramos un país del tercer mundo, subdesarrollado y que el rock no era una expresión nuestra, y que solo debíamos estar orgullosos del legado de la cultura mafiosa y marimbera que había puesto de moda al Vallenato. Ojo, atención a lo que estoy hablando porque acá la gente siempre entiende todo al revez. El Vallenato es una expresión folclórica muy respetable de nuestro país, pero lo que la hizo popular fue que en los tiempos de la bonanza marimbera (o de la marihuana) los Guajiros llegaban en sus “Jeeps” último modelo al pueblo sonando el Vallenato a todo volumen, por eso la gente pensó que esta era la música que debía escuchar para ser “de alcurnia”. Algo parecido a la Texana, y así disfrazado, La Mega volvió a meter el vallenato y la salsa en el imaginario colectivo como la expresión máxima de nuestra cultura y el rock de nuevo quedo relegado al underground. Terminándolo de matar la llegada del “Reggaetón” (O como malditos se escriba esa porquería) que muchos piensan que es nuevo pero no, para el año 92 ya tronaba el General con su “meneito” y para el 95 Big Boy se llevaba a cualquier reguetonero de hoy en día con “sin tu amor”.

Fueron tiempos casi perfectos, cuando creíamos que el rock iba a reinar. Rock al Parque nació de ahí, porque Julio Correal y Mario Duarte lo armaron, porque Rock al Parque fue famoso por las bandas y no por el festival, es decir, quienes dieron nombre al festival fueron las bandas y no viceversa. Las notas radioactiva, el concurso de la X, etc. Que recuerdo que los dos los ganamos en alguna oportunidad, el primero en el palacio de los deportes y no nos dieron nada y el segundo nos prometieron una grabación que al final nos tocó pagar a nosotros y cuando ya la pagamos e incluso fue producida en ese entonces por “Andres Cepeda” que era bien pollo pero estaba en la cima con Poligamia, echaron al organizador del concurso y todo quedo así, con la invitación a un concierto que cuando llegamos sobre una tarima asquerosa de madera sin una luz estaba un conjunto vallenato a todo volumen.

Hoy, nos toca auto gestionarnos, porque todo eso murió y solo queda el recuerdo de cuando en Bogotá reinó el Rock. De cuando se veía que todo era una chimba para los Rockeros. Hoy les digo a los Rockeros que nos tomemos de vuelta esta ciudad, por que como dice la organización de Rafa Escandón, Bogotá es una ciudad Rock, está demostrado con la asistencia a Rock al Parque. Pero que no se quede en estos cuatro días gratis. Hagamos otra vez que esta ciudad sea la reina del Rock latino, dejen el Inglés para los de Alabama y vamos a tronar con nuestro idioma, con nuestro lenguaje. Tomémonos esto a punta de riffs y de gritos.

Es un grito de guerra, viva el Rock nacional, vivamos de él, somos Rockstars… que vuelva y recargado.

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