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4 NIÑAS, MUCHOS ROCKEROS BOGOTANOS, UN PUÑADOP DE PAISAS Y VARIOS CARECHIMBAS.


¡Ah que noche!!!, larga y cansada pero genial y provechosa para nosotros que andamos en búsqueda de las bandas que van a formar esta industria que estamos preparando y que como me dijeron por ahí “ya está que explota”, esta vaina es un caldero hirviente y como todo proceso tendrá su selección natural como ha venido pasando y los que quedaran serán sencillamente los más fuertes.

Vámonos de una a hablar de música por que fueron muchas bandas y si me pongo a contarles acá todas las aventuras y desventuras de los asistentes me lleno unas doce paginas porque pasaron cosas raras, lo que si les puedo decir, es que gracias al Poker me pude devolver a casa.

La noche comenzó muy calmada, el público estaba raro, como muy tranquilo, solo por allá en un rincón estaba el parche de los Carechimbas como si estuvieran conteniendo toda la energía. Pero de resto el bar estaba en modo “relax”, eso le dio pie a que Versaphonica pudiera montar tranquilos todos sus equipos que son bastantes en realidad. Para un concurso, duro todo ese tiempo, pero valía la pena, porque lo que íbamos a escuchar es tal vez una de las mejores propuestas musicales que tiene actualmente el Rock nacional. Si Versaphonica tuviera la fama que tiene Radiohead por dar un ejemplo, sería una banda totalmente perfecta para el negocio, es decir, cuando ya conocemos un artista no importa como este sea, nuestra personalidad ya lo acepta como es, pero en este caso hay que trabajar. Versaphonica puso en el escenario una propuesta musical impecable, en donde lo más destacado del caso es el uso de todas las nuevas tecnologías para lograr un viaje musical impresionante, una experiencia de sonidos muy chévere que poco se ve acá, electrónico pero a la vez con elementos clásicos, voces bien moduladas y una propuesta concreta, bellísima. Pero ya, es decir, musicalmente hablando fue lo máximo pero el resto de elementos falta. Falta que se relajen cuando tocan por que parecía que estaban sufriendo por algo, no sé por qué, tal vez el metrónomo, tal vez contando beats, no lo sé, pero estaban ensimismados y dejaron al publico solo, no hubo interacción con ellos, parecía que una barrera invisible estuviera cubriendo a la banda en una burbuja y esto siguió incluso después de su presentación porque solo logramos hablar con uno de ellos, el resto era callado, no sabemos si por timidez o porque. Versaphonica es una banda que tiene todo para lograrlo a lo grande, deben trabajar en su show, en involucrar a la gente en su viaje, darán de que hablar muy pronto.

La segunda banda que se tomó el escenario es una propuesta que lleva ya un recorrido impresionante en la escena y que por lo tanto están como se dice en el argot popular resabiados”, se las saben todas y por esto cuidan cada detalle, tal vez de una manera exagerada para lo que es un bar, está bien preocuparse por el sonido, al final es lo más importante para una banda en vivo, pero hay que buscar soluciones no buscar cada problema. Igual al final, los solucionaron todos y Rosa Negra tronó, pero esta vez había algo diferente a como los habíamos visto antes, primero, la adición de Alejandro Robles en la guitarra enriquece el sonido de la banda y segundo Jeniffer estaba más suelta en la escena, mas desinhibida y muy bella, esto llamó la atención de todo el mundo que se comenzó a prender con su música. Es una propuesta muy elaborada y contundente. Es una banda que juega el juego desde hace tiempo, los músicos son todos excelentes y son el fondo perfecto para la voz de su cantante que a la vez es una mujer magnética. Yo cambiaria el vestuario, porque esa energía necesita verse reflejada en una imagen más oscura, como su nombre, la banda debe convertirse en esa Rosa de la que hablan, he tenido esa imagen mental desde que los vi, cada pétalo es un músico, de negro, tronando fuerte. Buen manager y un poco mas de dinero y Rosa Negra vendría tomando la bandera de la nueva escena fuerte del país en la que se destacan bandas como ellos, Cuántica o Stained Glory. Felicitaciones.

De ahí comenzamos entonces a darnos cuenta que sin querer, reunimos las propuestas femeninas en un solo día, ya habíamos visto en el Summer Fest a Total Sacrifice, pero llegaron con nuevas fuerzas y con un poder impresionante, como diciendo que no habíamos visto todo. Y era verdad, sonó mucho más congruente, esta es una banda en evolución, en proceso. Lástima que se descuido el sonido en ese momento y no dejo apreciar muy bien la voz de su cantante líder que es una chica que puede emitir sonidos dulces así como gritos desgarrados y casi guturales. Es difícil saber qué sentido musical tiene Total Sacrifice, creo que aun están descubriéndolo. Lo que me parece que no juega a su favor es que siempre están como prevenidos a algo, mejor dicho, es una banda de Rock duro, es una banda que debe denotar esa agresividad y a veces histriónicamente no se le cree, ese es el punto débil de la agrupación. Ellos deben meterse en sus personajes así en la vida cotidiana no sean tan duros. Porque la música debe ser congruente con la actitud. Me gusta mucho que la banda respeta y sigue a su front girl, y trabaja en pro de que ella lleve la batuta en la presentación, sin que parezca solista. Hay que trabajar un poco en la puesta en escena. Pero el público les respondió bastante bien y ahí hay un producto que puede llegar a ser innovador.

Lo bacano de EL MONSTER DEL ROCK, es que uno puede apreciar en realidad la personalidad musical de las bandas y su estructura, al verse enfrentados en ese pequeño espacio con ciertas “limitaciones” y presiones, se desnudan muchas cosas y se puede ver que es lo que hay que trabajar para mejorar. Eso es lo bueno del Monster, como les decía a los Carechimbas, no es un concierto, es un concurso y las bandas tienden a confundirse, entonces dan un concierto y dejan a flote todas sus emociones y se les olvida que seis personas están ahí calificando cada cosa que se hace. Esto es importante para las bandas que vienen en las tres batallas que faltan. Hay que montar, tocar y dejar la mejor impresión, ganarse el público, porque ellos son al final el mejor medidor.

Ariadna gustó, y sus personalidades son muy chéveres. Es muy rico encontrarse con bandas así, que hacen lo que hacen por el sencillo y simple hecho de hacerlo porque les gusta y les llena. No sé cuánto tiempo lleven tocando pero (me disculpan si me equivoco) creo que es una banda nueva. La propuesta musical es buena, su voz es poderosa pero falta acople, y el acople solo lo da el tocar y tocar y tocar y tocar. No más!, ni las ideas, ni los sueños ni nada. Esto del Rock es como cualquier profesión, entre mas entrenas más experiencia adquieres, dejemos atrás el estigma de que el Rock es solo para niños, si se dan cuenta las bandas que más están sonando son las veteranas, lo que pasa es que antes no había mayores en el Rock, es una música nueva. En fin… Ariadna es una propuesta muy bonita porque mezclan la música Rock con una voz que bien podría ser de cualquier género y esto hace que esa mezcla sea interesante, no les puedo decir que pertenezcan a alguna corriente en especial, durante sus cuatro canciones escuchamos varios géneros, varios caminos. Pero a veces el oído del jurado es diferente al del público y ellos se la gozaron con Ariadna y ya la noche estaba al tope.

Y fue entonces cuando se monta en el escenario un man igualito a Lenny Kravitz, un bacan, y siempre lo seguiré diciendo, siempre como le he dicho en muchos escritos. Los Rockeros paisas son una chimba. Todas las experiencias que hemos tenido en Subterránica con bandas de Medellín son las mejores, porque ellos llegan con una actitud maravillosa, a tragarse el escenario sin envidias y sencillos, llegan emocionados, desde otro lado y no les importa prestar sus cosas, ayudar a los demás, apoyarlos, gritar, y esto señores es lo que en Bogotá tenemos que aprender, porque acá la verdad todo mundo es un poco come ()/()))(= con los demás ¿o no?, acá nadie presta nada, todos son Rockstars, nadie acepta criticas, peleamos, hablamos mal de los demás. Yo no sé, pero esos hijuemadres paisas de The Clocks se tragaron el escenario con su alegría y su buena música, que es el paquete completo. Es lo que compone una banda de Rock y una buena propuesta, que la música sea buena, que guste y que sus músicos sean una explosión en el escenario y lo transmitan a la gente. Ellos gustaron desde que comenzaron a tocar y poco a poco agarraron confianza para terminar en una fiesta muy bacana con la gente que aun estaba en el bar, por que como siempre “Indio comido indio ido” y acá en Bogotá aun somos groseros y vemos nuestra banda y nos vamos. Todos estos elementos fueron los que hicieron que The Clocks ganaran el pase a la final, y cuando ellos saltaron de alegría orgullosos por haber ganado me voy yo todo preocupado y les digo – locos, ¿si creen que puedan venir a la final? o colocamos una banda como opción – y me responden en su alegría, - que va parce, nosotros venimos, como se te ocurre- y eso fue una nota!!!

Y de ahí, se armó la fiesta, porque toda la energía contenida de estos locos que se hacen llamar Los Carechimbas se subió al escenario y explotó- Se tardaron creo que 34 segundos en montar, no más, creo que se demoraron mas echando el discurso de inicio que habla de todo el descontento, el desamor, la pichurriada y los Carechimbas que tocando las canciones y cuando comenzó ese punk en el bar fue ya inevitable rumbearse de principio a fin su presentación. Carechimbas, La perra de mi novia, Alabare (a la Bareta le daré) fueron algunas de las joyas que nos soltaron y que nos hicieron divertir y bailar y acordarnos de que el rock es una putería, y una energía muy brava. Yo quisiera trabajar con ellos para ver hasta donde se puede llevar una vaina de estas, creo que serian un boom en cualquier lado. Así que para ellos, un saludo especial, son una banda poderosa y son lo que son, ellos, unos bacanes, unos Carechimbas, que lo que les importa es gritar a todo pulmón que no quieren más policía nacional y que su novia era una perra. Y nos emocionó a todos y la noche termino con “otra, otra, otra!” y así se acabo el Monster y quedamos con ganas de mas.

Y bueno, unos tristes, otros contentos, para unos una chimba el concurso, para otros una mierda, pero estamos haciendo la nueva historia del rock nacional, una historia que no se ha escrito y por la cual algunos estamos entregando nuestras vidas con orgullo.
Gracias a ustedes que hacen Rock, a Gerard y Dario en Rock House, a Camilo Ferrans gran músico nacional que estuvo en la batalla y a todo el público, nos vemos en la sexta batalla que esta genial.

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