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EXPERIMENTANDO Y CONSTRUYENDO


La última de las batallas de El Monster del Rock antes de las semifinales nos dejó bastantes enseñanzas, una de ellas y creo la más importante es la importancia del público en los actos, el público en un lugar como Revolution que es bastante grande puede colorear una presentación o por el contrario quitarle brillo, son cosas que hay que tener en cuenta, pasa lo mismo en un partido de futbol  en otros espectáculos que requieren la comunión entre el show y quienes lo observan, ya que la música, sobretodo el rock es una acto que es histriónico, como la magia, requiere mucha energía, una puesta en escena, a veces las palabras que preceden a una canción pueden ser el punto entre escucharla o no, entre captar la atención de quienes están ahí enfrente y no tienen ni idea quien está en la tarima. Es interesante.

En la última batalla del Monster los jurados estaban divididos precisamente por estas cuestiones “fuera de las musicales”, generalmente cuando el nivel musical es bueno pues toca comenzar a mirar dentro de estas cuestiones para poder sacar un finalista. De antemano hay que felicitar a las cuatro propuestas que estuvieron esa noche y vamos a tratar de enfocarnos además de la música en esas “otras cuestiones” en está la última crónica hasta la final porque no haremos crónicas de las semifinales ya que las bandas han sido reseñadas todas a excepción de Ashes que es la banda finalista por Kaoz Bar en Soacha.



Para comenzar la banda Huesera se montó al escenario, es una banda que viene trabajando hace bastante y tienen algunas cosas interesantes, otras en las que hay que trabajar. Huesera sabe hacia dónde se dirige, es un rock sin pretensiones que se convierte en algo bueno, cuando digo sin pretensiones, quiero decir que no buscan tretas musicales extrañas o fusiones que requieran de otros instrumentos, sino que mantienen el género puro, de hecho a veces se acercan al “grunge” que es una de las curiosidades del Rock al ser algo tan poderoso y a la vez tan sencillo. Hablando de las otras cuestiones, Huesera siempre logra que una buena cantidad de seguidores los acompañe, unos días más que otros, este por ser un miércoles, no estaba estallado, pero si había un buen grupo de personas que adornaban su presentación, contaron con un invitado excepcional, Rafa Escandón de los poetas ácidos y trataron de que la única canción que no era de ellos, fuera al menos una versión única de un clásico del folclor tradicional, “la Piragua”, sin salirse del Rock.

Hay que trabajar en las voces, a veces no se escuchaban y por ahí un par de notas desafinadas, pero también el derroche de la banda en el escenario y que se nota que lo que están haciendo les gusta es lo que me hace pensar que tal vez son errores que se derivan de esto mismo. Lo que si hay que resaltar y que no es por parte de la banda y tampoco es una recriminación, es que el público que acompaña a Huesera, debería quedarse para ver las demás bandas, así se construye escena, siempre tratamos durante este Monster del Rock de que el público estuviera hasta el final, pero fue una constante durante todo el concurso que “su banda” terminaba y se paraban y se iban.

La segunda propuesta de la noche es muy interesante, y además de eso es la prueba para demostrar que Colombia aún no sabe y no está preparada para el Rock, mientras en otros países la experimentación, la fusión dentro del género y las apuestas arriesgadas son tomadas como algo que merece la pena colocar en lo más alto de las listas, acá nos gusta es la música que entra fácil al odio. Por eso es que el vallenato y el Reguetón son los géneros que priman en Colombia, porque el colombiano es facilista y a veces confunde lo extraño con lo malo. Lo digo porque mu8cha gente no comprendió la propuesta de “Electric Mistakes”, era tan ecléctica que había ahí elementos de casi toda Latinoamérica, ni idea si es algo de lo que ellos están conscientes o sencillamente así les sale, pero este dúo conformado por dos muchachos (una chica y un chico) súper jóvenes, que recuerda a los White Stripes tiene algo que le falta a muchas bandas y es experimentación con sonidos que salen de lo común. Aún hay mucho por trabajar, sobretodo en una propuesta como esta, es una banda que obligatoriamente hay que conocerla antes de escucharla en vivo, como a muchas otras, porque lo que hacen no es lo del común, su sonido pasa por el rock e incluso hasta por la ranchera, todo al son de una guitarra estridente y desgarradora y de un acompañamiento de batería sencillo, a veces adornado con sonidos de una organeta casi de juguete, es algo interesante. Se puede pensar que la finalidad de esta banda es lograr temas que fluctúen por un viaje más allá de lo musical, si esto es asi, Electric Mistakes va en camino a lograrlo, habría que trabajar en la difusión de su trabajo para que el público del rock los conozca.

La tercera propuesta es una excelente banda de Pop Rock conformada por Barranquilleros, La Metrópolis y su buena energía se tomaron el escenario, una buena banda que emana buenas vibras, en donde quienes la conforman se divierten tocando en ella y ejecutan los instrumentos de una manera fresca, la voz es una de las mejores que vimos pasar por la tarima de Revolution en el Monster y la ejecución de su bajista es muy buena también. Todo apunta a que fue la mejor propuesta que pasó por la tarima pero hay un pequeño problema, que solo tuvimos la oportunidad de escuchar dos de sus canciones, y una nos encantó, una especie de Reggae-pop súper cool llamado “Chill Out” que refleja la actitud de la banda y de su puesta en escena, muy buena, pero los demás temas fueron covers, entonces nos quedamos con las ganas de escuchar más de La Metrópolis, su trabajo es excelente, pónganle atención porque ya verán que es una de las propuestas que va a salir a la luz pronto.

Ahora, para terminar la noche fuimos testigos de un show poco común, un proyecto basado en toda una filosofía que reúne elementos de ciencia ficción y de recordarnos que no estamos solos en el universo. Majestic XII tiene una historia que contar, es algo así como un músico del espacio que a través de su música nos comunica y nos cuenta historias sobre el cosmos y lo que va a pasar. Es una propuesta electrónica-Industrial, toca en vivo teclados y suelta secuencias, se organiza en escena como un Dj de otro planeta, es una propuesta única hoy en el país, tal vez era difícil poder equilibrar el sonido de los aparatos en la mezcla, al no ser una banda supongo que no es común para un ingeniero saber cómo se manejan los volúmenes de estos aparatos cuando es un show en vivo, pero dejando estos aspectos técnicos atrás, lo que más resalta en Majestic XII es que la propuesta necesariamente necesita conectarse con el público, es un espectáculo dramático y en esta oportunidad no había una audiencia para apoyarlo y el escenario se armó en donde la batería estaba escondiéndolo aún más del público. A veces se notaba bastante esta ausencia, solo se llenó ese vacío cuando su invitado Jorge Mackenzie de Neurosis subió a la tarima, para mí fue lo que desconectó a Majestic del público, la lejanía.

Por otro lado, su propuesta es una de las más originales y arriesgadas que hemos visto últimamente, creo que es un espectáculo con el cual se pueden lograr cosas enormes e incluso podría soportar un buen show en solitario, no tratándolo como un concierto de Rock, porque definitivamente no lo es, sino tratándolo como toda una puesta en escena a la que aún se le pueden agregar muchas cosas que enriquecerían esas historias que él tiene para contar a través de sus sonidos. Definitivamente es una demostración de creatividad. La participación de Jorge con su guitarra monstruosa dentro de la propuesta, demuestra que es versátil y adaptable a cualquier sonido o situación, también es bueno conocerla de antemano para ir a disfrutarla en vivo, en un recinto más pequeño, casi claustrofóbico es donde la imagino, con sus fans abarrotando el lugar casi encima del artista, como si un ovni hubiera aterrizado y estuviera rodeado por curiosos, da para mucho, es algo brutal, pero lo dicho, en Revolution, se perdió en el espacio físico.

Siendo así el final de un desfile de más de 40 bandas que nos regalaron su show y a las cuales desde el fondo del corazón les decimos “gracias” y sigan adelante porque son las bandas que están sacando adelante el rock nacional. Está más vivo que nunca, lo que pasa es que hacer rock en un país como Colombia es como querer salvar a los unicornios, así que no hay que desanimarse por nada, al contrario, esto es como una secta y hay que trabajar para convertir a todo el mundo, para que todo el mundo nos escuche, asista y se goce los conciertos.

Quien pasa y completa los dos grupos de semifinalistas es Huesera. Nos vemos en octubre para las finales de El Monster del Rock. Saludos.

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