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ASÍ ES EL NEGOCIO SOCIO


¡Así es el negocio, socio!!!
Felipe Szarruk

El azar de la vida y también la curiosidad me colocaron en una situación en la que yo nunca pensé estar... y en realidad nunca lo pensé. En un lapso de 48 horas, me soplé sendos conciertos de J Balvin, Peter Manjarres, La Factoría y Martín Elías. Hasta ese momento todos desconocidos para mí. Sabía de Balvin por la publicidad de "El negocio socio" y porque mi hermana llora y se conmociona por él. Pero de la música de los cuatro nada, a excepción tal vez del tema llamado "El papá de los amores" pero ni idea quien lo cantaba.

En fin, ahí estaba yo, parado solo en la mitad de más o menos 5 mil personas que bailaban, gritaban, fumaban, bebían como animales y desaforaban la emoción más bárbara que yo había visto en mucho tiempo.

¿Pero, que fue lo que me llevó a meterme en semejante aventura? Fácil... la curiosidad del éxito de la música más popular de Colombia, el Reguetón y el Vallenato. La pura y maldita envidia de su triunfo, de ver esos escenarios estallados de gente, rumbeando, gritándola, pasándola bueno, cantando cada una de las canciones, construyendo y dándole de comer a una escena en donde solo J Blavin cobra hasta 50 millones de pesos por concierto y se faja al menos 100 en el año, mientras que nosotros los rockeros por bien que nos vaya tocamos unas 20 o 30 veces en el año y si sacamos lo suficiente para cubrir gastos y echarnos un chorro eso es mucho, súmenle que a los conciertos llega muy poco público.

Me fui preparado como para cualquier concierto, llevo asistiendo a ellos desde que tenía por ahí 12 o 13 años, para darles una idea, estuve en el primer "Bogotá en Armonía" cuando Jimmy Salcedo presentaba en la televisión el "espectáculo de Rock más grande hasta ahora en Latinoamérica". He estado en cientos de conciertos de Rock en varios países del mundo y ciertamente en cientos en Colombia, además soy parte de una organización que se escucha al menos 300 bandas nacionales en el año. No es exageración, solo en Rock al Parque nos tronamos una cantidad y en nuestros eventos muchas más.

Me vestí de Jean y camisa de botones porque al parecer así se visten para estas ocasiones, pagué la boleta que cada día costaba $10.000 para ver a dos artistas. El primer día se presentaba "Martin Elías", "La Factoría" y unos invitados locales. El segundo día era el turno de "J Balvin" y "Peter Manjarres" junto a los invitados también. $10.000 pesos, una miseria comparado con los 300 mil o 500 mil para ver a los grupos de Rock sudados que traen a Colombia, comparen los $10.000 pesos que pagué para ver a dos de los artistas que están en la cima de lo populacho en Colombia con los precios para ver a Madonna 30 años después de que llenara estadios por primera vez, y les digo en realidad que gente había de todos los estratos, desde el más bajo, hasta estratosfera, acá no me vengan a decir que es que a esos eventos asiste es puro "pueblo" porque se sorprenderían. Los que van, lo saben.

Comencemos por lo malo... primero yo. Parado ahí, con los ojos abiertos como Bart Simpson sin saber que fucking hacer en la mitad de ese gentío al que yo no pertenecía, no era mi tribu, analizando, tratando de mimetizarme, de ser parte de ellos. Mierda, nada funcionó, totalmente desubicado y como mosco en leche. Ni modo, ya que, metido ahí no hay nada que hacer.

Segundo, el Ingeniero de sonido al parecer era medico porque por esas cabinas de verdad que salía era una amalgama toda rara en la que se alcanzaba a distinguir el bombo y un poco la voz distorsionada del micrófono principal... pero ¿a quién le importaba? Si se escuchaban más los gritos de tres mil viejas histéricas y los bobos que las acompañaban, todas las que juraban que cuando J Balvin decía - Esta canción es para la de verde- se buscaban hasta una raya de ese color en el calzón para decir que era para ellas. Lo mismo con Manjarres, Era como un equipo de futbol subido en la tarima, yo no sé, pero yo veía como 50 personas en ese escenario y el man en frente, ahí parado cantando y haciendo con la masa lo que se le daba la gana.

A los dos se les fue la luz, los dos tocaron con un sonido asquerosamente pésimo, pero al contrario de los rockeros, no se escuchó ningún reclamo, nunca ninguno abrió la boca para decir algo malo, al revés, cuando la luz se fue, los dos colocaron a cantar a capella las canciones al público, cuando volvió solo atinaban a echar una frase chistosa como - Que siga e´ta vaina no jodaaaaa- y todo mundo se hundía en gritos y baile otra vez.

¿Qué era esto? Lo único que podía pensar y que me parece algo muy lógico es que la sobre exposición en los medios de este tipo de música obviamente condiciona a la gente a que esa es nuestra única música y por mas malo o bueno que sea un artista, los medios tienen la capacidad de volverlo grande, se los digo yo que trabaje en una de las radios más grandes del planeta y más de una vez me tocó ver como una porquería de canción se colaba en el número uno de la lista porque la campaña de la disquera era salvaje para asegurar esto y entonces la gente se creía el cuento y así pegaba.

Pero hay otra cosa que asegura el éxito de estos eventos que no tenemos en el Rock, al menos en este país, porque en los demás sí. Y es que dejan vender trago en ellos. ¿Por qué? Porque si... por la misma razón que en "La Voz Colombia" tienen vetado el Rock al igual que en Los 40 Principales y otros medios, por esa misma razón venden licor en los conciertos de vallenato y Reguetón pero no en los de Rock. Y que nadie salga a decir cómo me dijo un man por ahí - Es que imagínese esa mano de drogos satánicos, encima borrachos, se matan - Cuando en la primera página del periódico de esos días decía claramente que se habían dado más de 1200 riñas en los eventos. Eso nunca en la historia del Rock nacional se ha visto.

Entonces claro, la vaina se convierte en una discoteca enorme, en donde una tarima mediocre es adornada con varias botellas gigantes de aguardiente y ron de la empresa patrocinadora, quien a propósito le ahorra varios costos al organizador y de paso se gana sus buenos pesos. Todo se adorna con un show barato pero bien sincronizado en donde el humo, un par de luces y algunas bengalas hacen de las suyas en las mentes alicoradas del público y eso se transforma en una pista de baile alucinante para quien la vive.

-Claro- dije yo, y me acorde del concierto de "Chickenfoot" en Los Ángeles por el cual pague 20 dólares y cuando uno entra lo primero que hacen es ofrecerle comprar trago y tratarlo bien a uno sin empelotarlo para requisarlo. ¿Cómo fuck quieren que el rock acá compita con esto si lo tienen censurado en los medios, las boletas valen casi lo mismo que un arriendo, no se puede vender trago, los shows cuestan cantidades enormes, el público rockero es pobre, no tenemos la exposición de estos otros géneros e ir a un concierto es casi una humillación? Antes, darle gracias a Dios que el Rock sigue vivo entre las sombras en el país.

Clara, la tienen clarísima, letras melosas y fáciles para oídos melosos y fáciles, shows baratos para gente barata y una industria sólida y bien hecha. Cuando digo "gente barata" lo que quiero decir es que se divierten fácil, no le ponen "tiza" como nosotros los rockeros al asunto, ellos van es a sollarse y listo, nosotros todos nos juramos críticos, músicos, managers y encima somos de lo más aburrido para escuchar un concierto, si acaso un aplauso y ya.

Sin embargo, sigo amando el Rock como siempre y sigo repeliendo estos ritmos que es que no me pueden terminar de gustar. Me gustaría eso sí, tener un par de reuniones con alcaldes o funcionarios de los consejos locales, o directores de programación para que me explicaran porque si la constitución dice que a nadie se le puede discriminar por nada en Colombia, se hace. Así digan que no, las condiciones que se les ofrecen a estos artistas son mucho mejores para desarrollar una industria que las que nos ofrecen a nosotros los que nos dedicamos al Rock.

Pero pues, no hay que rogarle a nadie... nosotros mismos tenemos que lograr eso en la gente y creo que debemos comenzar por componer música para la gente, no para nosotros, sino para que la goce todo el mundo, para que le guste a los demás también. Por ahora, ya tengo los primeros dos minutos de mi Reguetón que dice "Dile a tu mami que la tiene parata y préstame tu culito" y también mi nombre artístico, no sé si colocarme Pipe C o El Verdugo del Reguetón.

Eso si parceros, la próxima vez la menos que alguien me acompañe, no es tan aburrido, uno se tapa los oídos y se pone a mirar la mano de bizcochos que bailan y gritan, al fin y al cabo, ese es "el negocio socio."
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