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REBELDES... BUSQUEMOS NUESTRA CAUSA

El Hip Hop colombiano, nuestro Hip Hop colombiano, ha pasado por muchas épocas, diferentes etapas y una gran variedad de modas. Hablo de modas ideológicas, de esas que modifican el criterio del público según el grupo que esté sonando y que son capaces de influenciar a las personas al punto de generar entre ellas más odios que amores. De esas modas peligrosas, pasionales y tercas.
JHT, uno de los mejores exponentes de nuestro Hip Hop, alguna vez dijo que acá “Nadie Protesta”. Hoy los tiempos son diferentes,  pienso que la situación ha cambiado y que acá si se protesta, de hecho se protesta por todo, el problema es que no se sabe para qué se protesta.
En Colombia, país de modas peligrosas, pasionales y tercas, hay marchas por todo y para todos. Pero ese no es el problema, las marchas de hecho son una excelente forma de resistencia y protesta pacífica frente a lo que no estamos de acuerdo, pero últimamente las marchas se han convertido en otra de las tantas modas sociales que existen. La gente sale a marchar por marchar, para tomarse fotos y decir que estuvieron ahí, que son parte de esa masa que “protesta” para estar “in” con sus amigos. Pero en realidad, ¿la gente sabe para qué esta marchando?
Pienso que lo mismo está pasando dentro de nuestra cultura. Claro que en nuestro Hip Hop colombiano se protesta, se protesta y mucho. Pero en realidad sabemos ¿contra qué estamos cantando y qué estamos reclamando? Y lo más importante de todo, ¿qué estamos proponiendo para cambiar eso que tanto nos molesta?
Mucho antes de que Flavor Flav se convirtiera en una super estrella de realities, en 1989, junto a su grupo Public Enemy lanzaron la canción “Fight the power”, un sencillo de su álbum ‘Do the Right Thing and Fear of a Black Planet’. Una canción llena de orgullo, un canto a la reivindicación de sus derechos y un grito a la libertad de expresión. Basta oír esta canción para darnos cuenta de su causa, de su lucha y su necesidad de ser escuchados. Esta es la verdadera época dorada del Hip Hop, dorada por sus letras, por sus mensajes y su sonido. No la de ahora que lo único que tiene de dorado son las cientos de cadenas que le cuelgan en el cuello a Lil Wayne.
Menos mal en Colombia aún se escucha más 2pac que T-Pain y preferimos a Kase-O antes que a Porta. Menos mal parceros.
Pero siendo Colombia un país que protesta y nuestro Hip Hop un epicentro de ello, cada día me doy cuenta que nos estamos dejando llevar por lo fácil y lo obvio. Los jóvenes que están comenzando en este mundo se encuentran con miles de imaginarios que se han creado entorno al Hip Hop. Imaginarios como que entre más violentos se muestren más “reales” van a ser, que si quieren “pegar” hay que cantarle a la droga y putear a la policía. O cuántas veces no hemos escuchado pelados que se paran en una tarima y lo primero que hacen es gritar : “¡La mala pa´ los tombos! ” o “¡Arriba los que fuman yerba!”
Son imaginarios que se crean y  que dan pié a clichés que se quedan, que se convierten en parte de nuestra cultura y  que, por estos y muchos más, nos estigmatizan a todos.
¿Será esto una consecuencia de la situación actual de nuestro Hip Hop colombiano? ¿Será una moda más?
De un tiempo para acá he venido viendo el ascenso de grupos que hacen apología al delito, a la vida fácil y al consumo irresponsable de drogas. Artistas que salen en sus videos con armas y consumiendo orgullosamente cuanta cosa exista delante de las cámaras. La verdad, para mí, esto no tiene nada de revolucionario ni contestatario. Al contrario, son actos imprudentes frente a un público que admira a sus artistas, que ve en ellos un ejemplo a seguir y que, de una u otra forma, los sigue y los imita.
 aún así nosotros tenemos el descaro de criticar al reggaetón por su contenido “violento”. No seamos hipócritas parceros, que por muy radicales que seamos con un género en el nuestro también hay violencia y aunque no queramos verlo  hay que aceptarlo.
El Hip Hop no es violencia, no son drogas, ni son disparos. No estoy diciendo que eso no haga parte del Hip Hop porque mentiría, porque el Hip Hop es la vida misma y en la vida misma eso es el pan de cada día para muchas personas. Lo que estoy diciendo es que nuestro Hip Hop no puede convertirse en eso solamente, que debemos entender que somos más que esa imagen sucia y oscura que por años han vendido de nosotros los medios de comunicación. Que el Hip Hop no es delincuencia, robos, muertes ni vandalismo y que somos nosotros mismos los encargados de mostrarle al mundo que nuestro Hip Hop es mucho más que eso. Muchos más que esos imaginarios y esos clichés. Que somos empresarios al vender nuestros discos uno a uno hasta que la caja quede vacía, que somos managers expertos en tocar una a una todas las puertas hasta que alguna abra, que aprendimos a ser los mejores promotores de nuestra música con el voz a voz a través de la gente y que no hay empresa más grande y potente que la nuestra cuando nosotros mismos decidimos organizar un evento o lanzar un disco.
El Hip Hop en su esencia es protesta, pero también es amor, amor por lo que se hace, por el público que nos escucha y por nosotros mismos. No podemos tenerle miedo a cantarle al amor, eso no nos va a hacer menos “reales”, no vamos a dejar de ser menos raperos por eso. No podemos convertirnos en una masa bruta y ciega que sigue lo que todo el mundo hace, que canta lo que todo el mundo canta, que odia lo que todo el mundo odia y que protesta por protestar. Acá se escuchan muchas protestas pero muy pocas propuestas. Protestemos con causa, con odio,  con rabia y con pasión, está bien, pero propongamos también con amor, con fuerza, con unión y con esperanza.
No dejemos que la protesta se convierta en una moda mas, retomemos la esencia del Hip Hop con el cual crecimos y busquemos dentro de nosotros mismos esa causa olvidada, esa que nos va a permitir encontrarnos con nuestra propia lucha, con nuestra propia realidad y con nuestro propio norte.
¡Qué el Hip Hop siga siendo Hip Hop siempre, sin importar el color, estrato ni la raza!
En este género que proclama libertad cada quien es libre de escuchar lo que quiera, ni mas faltaba, después de todo el Hip Hop es para todos y está en nosotros mantenerlo vivo, respetarlo y cuidarlo.
Yo por mi parte voy a seguir oyendo el hardcore de JAY M VEE, las palabras del alma de ALÍ A.K.A MIND, la esperanza de LA FIRMA y el vital argumento de DIANA AVELLA. Voy a seguir buscando maneras como TYNOKO para seguir por siempre con lo mío como los DELIRIUM TREMENZ, para que desde el barrio chico de SUPERANFOR hasta el último rincón de la jungla de FLACO FLOW Y MELANINA a todo el mundo le llegue una ZKIRLA de nuestro Hip Hop. De ese Hip Hop que sigue en pie de lucha como el de KAFKA y su EJÉRCITO KONTRA LA OPRESIÓN, de ese que como JUAN HABITUAL Y DAHYANA no tiene temor, ese mismo Hip Hop de AEROPHON CREW que nos hace familia.
En este largo camino que hemos recorrido, y en todo el que aún nos falta por recorrer, necesitamos las acrobacias de ALCOLYRIKOZ, la paciencia de LIANNA, la resistencia de LOS PETIT FELLAS, la malicia indígena de LA ETNNIA y los sonidos del amor universal de JUANJO Y TES, para que todos algún día como ASILO 38 le hagamos un homenaje a nuestra cultura a través de nuestra propia lucha, de nuestra propia protesta y de nuestro propia búsqueda del amor. De ese mismo amor de barrio que nos lleva a una emancipación  como C-SHOT y con el  cual todos unidos vamos a poder seguir rapeando en castellano junto a JAMP. Para que todo esto suceda es necesario que como GOTAS DE RAP formemos una revolución y junto a KNO Y JUNIOR podamos, algún día, enviar una carta al cielo diciendo que el Hip Hop colombiano, nuestro Hip Hop colombiano, como decía JHT está… Todo bien, todo bien.  
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