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DE LA ÉTICA Y OTRAS UTOPÍAS




De la ética y otras utopías
¿El arte como transformador social o como alimento del ego?

Por Rodrigo Castaño
Director La Escena Rock – Cultura Independiente

Es habitual que los espacios y las intenciones de cambio, de futuro provechoso y de fraternidad desbordada aparezcan cuando se acercan las jornadas electorales y de campaña política. No obstante, entre la musaraña de actividades en las que involucran a la población civil en pro de la creación de los proyectos culturales del plan de gobierno ideal, nos sirven –y sin mantel- múltiples opciones, muchas de estas, carentes de naturalidad, de honestidad y hasta de capacidad de convocatoria.

* Hubo una reunión acerca de Agrupaciones artísticas y políticas culturales, en la que se concluyeron algunos asuntos que intentaré resumir, según mi criterio de importancia.

* El descontento por el manejo de los recaudos en SAYCO, es casi total. Nadie promulga la extinción de dicha organización, pero sí una necesidad inmensa de modificar sus procesos.

* La contratación es un embrollo del que nadie se quiere apersonar.

* En Bogotá –en todo el mundo, a decir verdad- prima el CVY (Cómo voy yo). Mientras esto esté por encima de la intención creativa, el arte va en picada (y sin papitas).

* Hay muchos promulgándose artistas, pero con un único objetivo; dinero. “Arti$tas”.

* No queda duda que son los músicos los más desempleados de Bogotá, pues la presencia de representantes de otras áreas fue nula. Aparte de la falta de espacios, sumémosle la falta de oficio.

* La erudición está guiada por la alevosía del discurso, no por la retórica o el estudio profundo de dicho tema.

* Hay lugares prestos a recibir a los líderes comunitarios, a los gestores culturales, a los artistas, a los canales de opinión, etc., pero desconocemos su existencia, su funcionalidad y su expectativa para el público.

* Casi en la misma medida que con SAYCO, el descontento por la baja calidad educativa y la poca profesionalización, puntean la pirámide.

* Somos muchos los que creemos en los procesos, los que proponemos positivamente, los que tenemos entrega, convicción y dedicación, pero aun no somos suficientes.

* Hay personas jugándosela por el arte desde la intención política, pero necesitan de nuestro apoyo real, básico, con una firma. (¡Ojo, no estoy haciendo propaganda; estoy apostando de nuevo por la recuperación de mi fe pública!).

MIENTRAS NO HAYA AMOR Y CONVICCIÓN PARA CREAR, DIFÍCIL SERÁ ENCAUSAR EL PRODUCTO RESULTANTE DEL ARTE HACIA UN BENEFICIO ECONÓMICO INDIVIDUAL O COLECTIVO.

Queda la duda grande, entonces: ¿Cuál es tu postura hacia (desde y con) el arte?

¿El arte como transformador social o como alimento del ego?
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