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LA IMPORTANCIA DEL OPEN MIC


No crean que lo que me motiva a escribir esto es hacer negocio para que vayan al bar… me da igual, yo no gano nada allá. Lo que me motiva a escribir esta columna fue el comentario de uno de mis contactos en Facebook cuando publiqué hace una semana la invitación a los músicos amigos a que se hicieran presentes en el Monster Mama Jam para hacer lo que hacemos cada miércoles: tocar.

El comentario decía –Gracias por la invitación pero gratis no- y llevo dos semanas pensando en eso. Me trato de imaginar a este muchacho sentado en su ego y pensando que tal vez es demasiado bueno para ir a “regalarse”, a entregar su música y su talento por nada.

El ego de algunos músicos en Colombia ha sido su perdición. Nosotros estamos tan llenos de mierda en la cabeza que lo único que hemos hecho es matar el rock y tenemos es que salvarlo. En un país en donde los espacios para tocar son tan escasos, el Open Mic se convierte en la oportunidad de foguearse en una tarima sin el compromiso de dañar una presentación de la banda o del proyecto. De compartir con músicos buenos y malos, de tantear como estamos en improvisación, en ensamble, en conexión con otros músicos en un ambiente real en donde cada noche llega público diferente, a veces esquivo y mala clase, a veces mejor que en cualquier concierto.

El Open Mic ha dejado momentos inolvidable, de lleno total y otros en donde solo somos el bar y yo cantando. Quienes atienden y ya.

Yo no hago música por plata, eso es ser un mercenario, yo hago música porque me gusta y si me considero bueno o malo es mi problema. Realmente las críticas del público y genios de un país en donde creen que Chob Quib Town es rock (me encanta la banda y su música) no es que me parezcan muy importantes. Un país que ha destruido el género haciéndole creer a su público que es gratuito y que hay espacio para todo menos para el rock de verdad en él, no es de mi gusto. Mi exquisitez no llega a tanto y aunque mi mente es muy abierta aún estoy lo suficientemente lúcido para diferenciar una cumbia de un punk, habilidad que al parecer muy pocos tienen en la patria.

Pero el punto es, que a los Open Mic han llegado bandas increíbles, muy famosas, las más humildes, porque en este país el más famosos es el más humilde y en cambio el que está emergiendo de las profundidades viene disparado con el ego de un dios despotricando de las grandes bandas y músicos de Colombia y el mundo pero los colocan en un escenario y se quedan estáticos.

Los Open Mic, deben aprovecharlos todos los músicos, no solo los que vamos a Bbar, en Bogotá cada miércoles hay espacios abiertos a personas que quieran subirse a tocar. He conocido a los mejores músicos de esta ciudad tocando en el jam y en la carrera séptima. Mucho mejores que los que tocan cada año su cumbia en los festivales del distrito. 

Entonces, aprovechen los espacios, sean humildes, un artista es humilde. Una persona que dice dedicarse a la práctica musical y tiene personalidad de diva no es más que alguien hambriento de fama y reconocimiento y lo peor lo quieren por existir. Respetemos el rock, hagamos rock, vivámoslo como debe ser, sin películas… Aprovechen los espacios que se abren para mejorar.
@felipeszarruk
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