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REFLEXIONES SOBRE EL PANORAMA ACTUAL DEL ROCK COLOMBIANO Y LOS INTENTOS DESESPERADOS POR “DOMINARLO” A COMO DE LUGAR.



Acaba de pasar el Bogotá Music Market más conocido como BOMM, en donde se reunieron varios personajes que están trabajando y tratando de crear una industria alrededor de la música de la capital y del país, un esfuerzo muy válido. Sin embargo algunos de ellos no cuentan con las credenciales para hacerlo o la educación y experiencia necesaria para hablar con propiedad sobre algunos temas. De hecho hay que criticar que algunos de los invitados han sido personas naturales que han manejado dineros del distrito o de marcas reconocidas y gracias a esta experiencia han construido empresas privadas con las cuales siguen lucrándose de esos mismos dineros al pasar de ser empleados públicos a contratistas del mismo estado y/o ganadores consecutivos de convocatorias organizadas y ofrecidas por sus antiguos empleadores, mostrándose como personas exitosas cuando rara vez muestran modelos de negocio autosuficientes que no sean financiados por un medio de comunicación de renombre o como ya lo dijimos por el estado. Esto confunde al músico que va a escuchar las palabras de quienes hablan, creyendo que en realidad presentan modelos que les van a ayudar en sus carreras cuando no es así, cuando no los construyeron de maneras en las que cualquiera puede hacerlo sino dependiendo de terceros.

Generalmente reuniones como estas a los que menos le sirven es al músico, y es que hay que ver lo que está sucediendo con las prácticas artísticas en Colombia, cómo el afán que traen para convertirse en industria está transformando nuestros productos de arte en un bazar de mercaderes que como -buen colombiano- (en el imaginario) quieren hacerse ricos de la noche a la mañana y sin ningún esfuerzo. Lo peor de todo, es que algunos ya lo lograron usando la técnica de trabajar en el estado para conseguir las conexiones y los recursos y después apropiarse de esto y crear alianzas que les han permitido llenarse los bolsillos (Cosa que estaría bien) si también los artistas fueran los beneficiados. La mayoría de estos modelos “exitosos” mostrados no solo en BOMM sino también es los espacios del distrito y otros encuentros, no tienen los méritos para ser expuestos ante músicos que si trabajan por sus profesiones de manera totalmente independiente y rogando por que se abran puertas. Ojo, experiencias como BOMM son muy importantes para la cultura nacional, pero deben ser manejados con responsabilidad y cautela para no caer en el mismo juego de siempre.

El rock por sí mismo es inherentemente rebelde, una expresión de resistencia, de desobediencia, de amor. Es lo que podemos llamar un “encantamiento” de la mente que nos hace dedicarnos de lleno a él y por lo tanto es tan difícil vivir de esta actividad, más adelante en el texto explicaré por qué.

Nos contaba un maestro una anécdota que me ha parecido increíble y que puede ilustrar lo que es el mercado y su función dentro de la música: La música protesta cubana, por ejemplo, aquella que buscaba la libertad y liberarse del sistema opresor del capitalismo y de toda clase de esclavitud mental o física, se escuchó gracias al mercado capitalista, la disquera fue la culpable del éxito de esta, no los sindicatos, ni los partidos, ni las guerrillas, fue el mismo capitalismo quien lo logró, a la disquera le importaba era el mercado y vio eso en la música protesta. ¿Recuerdan? todas esas canciones que gritaban “compañero”, “compañera” y más recientemente casos como el de Calle 13. Esto es un ejemplo de cómo funciona el engaño del mercader que quiere hacerle creer al músico que el importante es él, todo está planeado y son modelos que están escritos hace muchos años.

La nueva canción protesta u otra camiseta con la cara del Che: http://www.revistaintemperie.cl/2014/08/28/la-nueva-cancion-protesta-u-otra-camiseta-con-la-cara-del-che-por-camilo-castellanos/

La música popular como “recurso cultural” de protesta y resistencia. El caso Calle 13 http://dspace.uces.edu.ar:8180/xmlui/bitstream/handle/123456789/2336/Musica_Tillet_Ravettino_Destefanis.pdf?sequence=1


Toda práctica cultural necesita un valor para la sociedad, ya sea utilidad social o utilidad económica. Es lógico que el Rock como practica también debe representar un activo si no ya hubiera desaparecido así como desaparecieron tantas profesiones y oficios que se diluyeron en el tiempo al no encontrar un espacio para seguir siendo útiles. El rock en Colombia siempre ha sido un activo político generador de discusiones y de espacios que aprovechan muchas personas para pintarse la cara como grandes defensores de los marginados y de los parias. El rock en Colombia no es un activo económico aun para muchos, pero si es un activo social muy importante. ¿Para qué sirve el arte entonces? Es una pregunta que hay que hacerse desde diferentes puntos de enunciación ¿Para qué sirve el arte para el artista? ¿Para qué sirve el arte para el público? Y así repetirla en todos los ámbitos de la sociedad, de seguro, si reflexionan un poco en esto las respuestas lo sorprenderán, se podría llegar a decir incluso que el arte no sirve para nada.

Tomemos como ejemplo la rivalidad histórica entre Salieri y Mozart. Sin dejar de reconocer la gran calidad musical del genio de Mozart, musicalmente podemos apreciar que el mejor compositor era Salieri, su calidad e ingenio muchas veces sobrepasaba a cualquier personaje. Pero era Mozart con su estilo de vida, sus historias con mujeres, su rebeldía, su fuerza vital quien se llevaba el crédito sobre cualquier actuación de los demás. Era lo que el mercado necesitaba en el momento, Mozart era una estrella de la música, porque en el negocio de la música no basta con ser buen músico, de hecho en nuestros días vemos que ni siquiera importa serlo.

Biografía de Antonio Salieri: http://www.biografiasyvidas.com/biografia/s/salieri.htm

Salieri: https://es.wikipedia.org/wiki/Antonio_Salieri

Mozart y Salieri: https://es.wikipedia.org/wiki/Mozart_y_Salieri


“Todo cambia” así comienza mi libro –Mantequilla- es la única frase que yo reconozco como verdad absoluta, todo cambia, es normal que la música cambie, que el rock cambie, lo que no es normal es destruir lo que otros hacen en detrimento de ese cambio, es una lucha de poderes, en una esquina los puristas, en la otra los vanguardistas y depende de quien esté en el poder se dan las situaciones de dominio de unos a otros. Esto quiere decir en el caso del rock en Colombia, que actualmente existen dos bandos en su práctica. El primero, los más puristas que repelen la fusión en el género, los que siguen tocando Punk, Thrash, Death, Rock, Blues y otras corrientes puras que se desprenden del Rock and Roll y del Blues. Por otro lado tenemos a los que son partidarios de las fusiones, de llamar rock a cualquier expresión que lleve una guitarra eléctrica y ellos son los que están en los puestos de poder en este momento, por lo tanto son ellos el colonizador y los demás los colonizados a quienes obviamente la otra parte de la sociedad que no está de acuerdo con lo que hacen los ve como opresores y generadores de diferencias. Cuando en el poder esté un rockero purista, entonces serán los que aceptan estas fusiones los que peleen. La lucha entonces en Bogotá no es musical, es por el poder, por dinero y por el mercado que se quiere lograr, el problema es que no hay mercado y entonces quieren hacer creer que sí existe de cualquier forma.

Lleguemos entonces a la validación ¿Quién valida el arte en un país como el nuestro? ¿Quién define su valor? Sabemos que son tres los entes que realizan esto: Los medios de comunicación, la academia y obviamente el mercado.

El arte es más grande que la academia, hay arte por fuera de la academia, incluso podemos decir que hay artistas enormes, pero quien lo legitima es ella, son los académicos los que determinan el valor artístico de la obra. Los medios pueden determinar quién estará en el Mainstream y por ende el mercado tiene que estar de la mano con los medios, es por eso que existe la payola, el nepotismo, la corrupción y todos los delitos que acá no son delitos y que quieren hacernos creer que el valor del producto lo colocan únicamente ellos. Pero al final, quien le coloca el precio al arte, es uno mismo. Lo que sucede es que los artistas, en este caso específico los músicos de rock, están más preocupados en pelear entre ellos, mientras los otros los explotan y generan sus sueldos de acuerdo a esta división.

¿Qué es la payola? http://elpilon.com.co/que-es-la-payola/

Payola, el que no paga no suena http://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-506921

Les recomiendo el capítulo IX de la serie SEX, DRUGS, ROCK AND ROLL en donde se trata de manera muy entretenida el tema de venderse. http://www.seriesbang.net/sexdrugsrockroll-1x09.html

 
¿Cuáles son entonces las dimensiones de resistencia ante esto que sucede? Lo que hemos venido haciendo con Subterránica ha tocado a muchos de manera positiva y a algunos de manera muy negativa porque nos convertimos en sus enemigos. El proyecto Subterránica nunca ha podido desenvolverse de manera plena en Colombia porque acá la corrupción no permite la denuncia y volvemos a la historia, lo menos importante es la música. Pero no solo Subterránica, que ha alcanzado un nivel muy superior gracias a la constancia. Son innumerables los emprendimientos de gestores culturales independientes que han tenido que tirar la toalla llenos de deudas y enemigos porque se han estrellado con los muros de Sayco, Idartes, empresas privadas con bastantes recursos y sobretodo los medios de comunicación cerrados y absolutos que los han obligado a desistir. Sin embargo la resistencia persiste. Pero mientras usted como músico continue participando en convocatorias, participando en encuentros que solo le sirven a los que no son músicos, ellos tendrán el alimento para seguir creciendo. Es en la resistencia del músico en donde reside el triunfo de la profesión del rock en el país.

Ya sabemos que la forma de pelear en este país es el descredito o la violencia, el terrorismo mental. Es por eso que el músico debe entrenarse también para aguantar y hacer frente a esa especie de “bullying” del arte al que será sometido si no se entrega de rodillas a estos actores que hoy en día están en los puestos de poder y necesitan colonizar el rock a su manera con tal de mantener su capacidad de almorzar.

¿Para qué quiero el rock como músico y como persona? ¿Para exhibirme como un pavo real en cualquier escenario y que me halaguen? ¿Para decir algo que pienso y que quiero transmitir? ¿Para venderme y llenarme de dinero porque soy bonito y existo y tengo una guitarra linda? ¿Para ser una mejor persona? Eso lo decide usted.

Por ahora el rock requiere de lucha, después de ganar esa lucha vamos a hacer rock de ensueño, pero hoy por hoy hay que tirar abajo los dogmas idiotas que se manejan en estos países como la edad, la belleza, el marketing puro y retornar al arte.

En este caso entonces el estado, las radio e incluso la academia se convierten en colonizadores de la práctica artística, en dictadores, en las personas que moldean la oportunidad, cierran círculos en torno a los que estén de acuerdo con ellos y a los demás los discriminan, los segregan. Mucha gente en este país odia a otros sin conocerlos, mucha gente odia a otros por chismes, cada vez que alguien le hable mal de otra persona, hágale las dos preguntas, ¿Usted lo conoce personalmente? y ¿Qué le hizo? Y si puede corrobórelo con la otra persona.

Encontramos entonces el conflicto en vivir de lo que se hace, en tener la misma oportunidad de todos, en encontrar un equilibrio y no tener que hacer “lo que sea” para mantener vivo el arte, ya en un texto previo discutíamos que no hay bandas buenas o malas sino son conceptos impuestos.

¿Por qué no existen bandas malas o buenas? http://www.subterranica.com/2015/09/por-que-no-existen-bandas-malas-o-buenas.html


El rock tiene carácter de manifestación popular por eso ha sido mal visto siempre, lo han inferiorizado, muchos creen que son expresiones de marginales, al rock jamás le han dado el visto bueno en la academia o en otra parte y ahora lo quieren “educar”, colonizar, transformarlo en una serie de aburridas reuniones de autodidactas que creen poseer la verdad y cada año se reúnen los mismos a hablar de lo mismo, las mismas conferencias, los mismos egos y realizan alianzas entre ellos y los que dirigen las oportunidades de turno para colocar las mismas bandas a tocar.

Muchos se ufanan de viajes y giras pero lo que casi nadie sabe es que generalmente, en casi la totalidad de casos, esos viajes son financiados por ellos mismos, agregando deudas a sus vidas para ir a tocar en lugares vacíos o en festivales donde los ven claro está pero por añadidura.

Estamos lejos de lo que fue la década de los 90 para el rock Colombiano, y más lejos aún de lo que debería ser en la actualidad.

Es por eso que debemos iniciar un proceso de re-formación y re-entendimiento de la industria musical debido al cambio de mentalidad y las nuevas tecnologías que rompieron los modelos viejos. Antes había dinero en las disqueras y en el negocio, hoy no lo hay.

En la música hay millones y solo triunfan algunos comercialmente, así invierta su vida entera no tiene garantía de poder vivir de esto, por favor, no dañe la música con su afán de un almuerzo, no dañe los medios con su ego, no destruya las oportunidades para todos por dárselas a sus amigos, no destruya a los demás con sus palabras. Lo importante, más que ustedes, más que yo, más que nadie siempre será la esencia de lo que hacemos. No la corrompan.
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