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CRÓNICA DE LA CUARTA BATALLA DE EL MONSTER DEL ROCK: ¿PARA QUE SIRVE UNA COMPETENCIA DE ROCK?


El espíritu del ser humano es algo increíble, quiero que me lean estas reflexiones porque fue la cuarta batalla de El Monster del rock la que despertó en mí una conclusión que me llena mucho. Estamos finalizando Los Juegos Olímpicos de Rio, un momento que cada cuatro años yo espero con ansias junto a mi esposa para ver cada prueba, este año vimos nada a Phelps el atleta con más triunfos en la historia de la humanidad, rompió los records hasta de Grecia antigua, vimos correr a Bolt sus últimos juegos y cagarse de la risa viendo a los que morían por alcanzarlo, vimos a Ibarguen saltar más de 15 metros, en fin… años y vidas enteras de preparación para un solo momento de gloria de 10 o 20 segundos, el espíritu humano es algo increíble.


La competencia nos mantiene vivos y nos mantiene mejorando cada día, si no fuera así, tal vez nuestra raza estaría peor de lo que está, la competencia cuando es sana concreta los procesos y los hace mejores. Y es bueno llevar la competencia al rock ya que está tan maltrecho en esta patria. En ocho años haciendo este concurso en Colombia y cuatro más en El Salvador he aprendido que no es la música la que más evoluciona sino el profesionalismo con que las personas toman lo que hacen. Hacer rock en Colombia aún sigue siendo un acto de valentía, un pseudo-auto-suicidio por inanición, hacer rock en esta patria equivale a ser casi un paria y encima hay que someterse a las ideologías “abiertas” de quienes tienen una que otra oportunidad para las bandas. Pero los músicos hoy soy más profesionales, tienen mucho más conocimientos y el rock está en un buen nivel. Para todo eso es que sirve una competencia. Entonces si usted es de los que piensa que “el arte no es una competencia” como he leído por ahí, puede que sea de esos artistas que tiene miedo de ser criticado, tiene miedo de que otros sean más aceptados, usted es de aquellos colombianos que se cree poseedor de la verdad solo porque así lo tiene en la cabeza y eso no es bueno.


Esa introducción sirve entonces para dar cabida al resumen de la cuarta batalla de El Monster del Rock ya que la parte fea de la competencia es cuando la mayoría son excelentes bandas pero solo hay que escoger dos y tienen que entrar a jugar otros factores en la decisión, factores que aunque no son musicales son importantes, como por ejemplo las reglas. Es la segunda vez que voy a hablar de las reglas en el concurso porque me gustaría que volvieran al formulario que firmaron cuando llenaron la inscripción en donde hay un apartado que dice “Reglas inquebrantables de El Monster del Rock”. Estas reglas no son un capricho, se hacen para que todos jueguen de igual a igual, porque como en el fútbol en donde hay equipos que tienen mejores jugadores que otros, las reglas permiten que se compita por igual.

Comencemos hablando de Garden Blast, un duo que nos mostró por segunda vez en el concurso de este año que menos es más en muchos casos. Esta vez guitarra y batería. La primera, ejecutada con mucha creatividad, de manera diferente y con riff que recuerdan a personajes como Jack White quien usa el instrumento casi como un solista. La banda tiene un sonido concreto que la hace sonar muy bien, como si fueran muchos más, un sonido que está encajado en un bloque, fácil de mover, fácil de instalar y con mucho, pero mucho poder.


Hay una característica de MAD DOGS que no se puede dejar pasar y es la constancia de crear un sello personal. Creo que el sub género musical que han escogido dentro del rock es muy difícil tanco de ejecutar como de colocar en escena. Vemos como hoy en día el Glam se ha transformado en una corriente llamada Sleaze, al principio, hace un par de años cuando los conocí por primera vez pensaba que querían ir por esa onda, pero hoy puedo ver que lo que están buscando es integrar una banda que aunque mantenga la estética del Heavy Metal clásico, su sonido se dirija más hacia una jerarquía dentro del hard rock. Mad Dogs debe trabajar en una sola cosa: Los nervios, la banda lo entrega todo de sí pero cuando están más calmados suenan mucho mejor. Es una banda que tal vez el público de hoy en día no entienda pero dentro del rock lo están haciendo muy bien, ellos están rescatando muchos elementos que se han perdido por las nuevas fusiones.

Black Bufón está haciendo la tarea de buscar ese agarre que la banda necesita, gustó mucho su actitud, no sabemos si la puesta en escena es así o es sencillamente que se ensimisman en lo que están haciendo. Ese también es su punto débil, la música es buena pero la compenetración con el público se queda debiendo. Hay muchas bandas en el mundo que son introspectivas, eso no tiene nada de malo, generalmente estas bandas se hacen conocidas por su música por lo tanto el público va a escuchar su música, lo que sucede en un concurso como el monster es que los temas son inéditos y el ser muy reservado en el escenario a veces se confunde con apatía. Buen sonido, buen proyecto.


The Ciberclicks es un Monstruo de banda, cada vez que uno escucha a este calibre de músicos es una experiencia genial, Che Rozo es un hombre que transmite una paz al cantar, al estar sobre el escenario, al compartir su vida en el rock, Rodrigo toca muy bien, pero no usa esas armas del virtuosismo sino del sentir, de la sensibilidad, es el perfecto ejemplo de una banda que sabe lo que está haciendo, hay muchas cosas que decir de The Ciberclicks, yo no entiendo porque bandas como ellos no son más conocidas en el país, creo que son demasiado humildes, es decir… es una bandota, hay que buscar muchos más caminos. Por eso mismo ganarse al público es muy fácil, por eso mismo dominar el escenario es muy fácil y por eso mismo sentir la energía y contenerse es tan difícil. Che es un personaje que ha pasado por infinidad de tarimas, grandes, pequeñas, vacías, llenas, pero siempre deja todo. Pero ahí mismo al igual que en la primera fecha todas las demás bandas hicieron el reclamo del límite de las tres canciones y los covers. Y yo no sé qué hacer, porque para mí es una banda que va más allá del concurso, pero ya sabemos que las reglas son así. Sin embargo y esto es a título personal… quiero decir que The Ciberclicks hoy por hoy es uno de los proyectos mejor configurados de rock en el país.

Barajas se sintió algo fuera de foco, su puesta en escena es genial, ellos quieren armar una fiesta y fue en este punto que no se logró completamente el objetivo. La fiesta debe acompañar la pinta y todo lo que habían preparado. Es una banda buena con un sonido muy limpio pero creo que deben gozarse más lo que hacen, fue el comentario general de los jurados también, la alegría mano… la alegría de esos colores, de esa música, muy bien, esa banda tiene de donde armar un buen álbum.


Y contrario con lo que sucedió con Los Malditos Oficinistas que se desbordaron en energía, es un grupo de amigos que transmite precisamente eso, una fiesta para gozarla. No supimos bien en que categorías o jerarquías colocarlos pero transitaron por varios de los ritmos más movidos del rock, elementos de Ska, elementos de punk, de percusión de otras latitudes, muy ecléctica la propuesta. 

Y para cerrar la noche, un proyecto que está yendo por el buen camino en la fusión y acá quiero detenerme un poco porque hubo una gran discusión con los jurados, o mejor dicho entre los jurados sobre lo que ellos están haciendo. ¿Hasta dónde podemos estirar el rock para que no se pierda la jerarquía del género? Yo creo que estábamos dentro del límite, miren la cuestión (Y es mi opinión) para todas las bandas que están haciendo estas fusiones es precisamente no dejarse ir hasta el punto en donde no se reconozca si lo que se toca es cumbia o rock, yo en ningún momento vi que le sucediera a Headtambó, al contrario creo que tal vez los elementos latinos se escuchaban muchas veces superpuestos, pero de repente se iban hasta el otro lado y comenzaban a recorrer caminos tropicales, es una banda muy interesante. No sabría decir si suena mejor cuando se paran el rock o en la fusión. Hubo algo en su vestimenta que me transmitía fotografías de insurgencia, no sé si me equivoco, siendo así, funcionaba.


En fin, esto fue un concierto de esos que poco se ven, y muy difícil, al final, después de cien discusiones del jurado, de pensar una y mil veces lo de las reglas inquebrantables, de pelear por las fusiones, por unanimidad el ganador de la noche fue Garden Blast y la banda que los acompaña en las semifinales es Mad Dogs.

Quiero despedir la crónica con una explicación pequeña sobre el porqué escribo estas cosas. Primero, para practicar también en otras áreas como la escritura del rock y para dar opiniones y críticas que tanta falta hacen en el país, segundo para que haya una retroalimentación en el concurso, me parece importante, pero siempre es con humildad, lo que trato de hacer es algo constructivo, con los errores que pueda presentar les agradezco el dejarme participar en el concurso de esta manera.

Nos vemos en la quinta!!! Rock On.

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