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SEIS BANDAS COLOMBIANAS DE LOS NOVENTA QUE EXTRAÑAMOS


Por allá en los años noventa se forjó el rock latinoamericano de la mejor manera posible, esa década en la que MTV latino nos mantenía pegados a la televisión día y noche en la que los países se fusionaron con el género dándonos esa identidad que tanto necesitábamos y que era lo que tal vez nos separaba de los ochenta en donde el movimiento del “Rock en Español” se dedicó más bien a emular los sonidos norteamericanos e ingleses. 

En los noventa la lluvia de fusiones culturales folclóricas con el sonido universal del rock nos regaló banda maravillosas como Caifanes, Café Tacuva, Fabulosos Cadillacs, Aterciopelados y Molotov entre mucha otras. Este movimiento fue acompañado por la explosión de lo que se conoció como “Rock Alternativo” alimentado por toda la corriente que llegaba desde Seatle y Sub Pop Records y después desde California con bandas como Pearl Jam, Soundgarden, Jane´s addiction, White Zombie o NIN. Bogotá era rockera, Medellín era el epicentro del Punk y el metal, pero en la capital el movimiento estalló de la mano de los bares como Ácido, Music Factory, Rotten Ratts, Vertigo Capoelias, Barbie o Jeremías que cada semana congregaba cientos de jóvenes que pagaban sagradamente su boleto y sus tragos para poder hacer del rock su rumba. Era una época de resistencia y de fuerza juvenil, el movimiento de la constituyente era reciente y Colombia respiraba violencia. Fue en este caldo de cultivo en donde se gestaron las bandas emblemáticas del rock nacional como La Pestilencia, La Derecha, Las 1280 almas, Estados Alterados e incluso las que transitan por sonidos más suaves como Poligamia. Una generación esperaba paciente en las aulas de clase que es la que hoy en día está presente con Carlos Reyes, Vulgarxito o Revolver Plateado quienes desde esa época hacen música. Ingresar a un concierto era un lujo, era un culto y pertenecer a estas tribus urbanas era motivo de orgullo.

CATEDRAL


De estos niños prodigio tal vez el más importante fue Amós Piñeros, que desde muy temprana edad se imaginó cómo sonaba Bogotá. Gestor de bandas como Ultrágeno o Amós y Los Santos, dejó su huella profunda en el rock nacional con Catedral, Una banda con un sello absolutamente propio como casi todas las de la década que se marcó precisamente por sonidos únicos. La voz estrambótica de Amós y su violín crudo alejado lo más posible del glamour del instrumento, fusionado en una base distorsionada cuya característica más llamativa era el uso aferrado de un redoblante ‘piccolo’ llenó muchos conciertos, muchas casas desocupadas y produjo una de las joyas discográficas más coleccionadas y escuchadas por los amantes del género. El LP “CATEDRAL” editado por MTM fue tal vez el disco  comercial más buscado del rock. Amos sigue tocando con fuerza y furia, de hecho Catedral se reunió hace un par de años para una presentación nostálgica en Rock al Parque de la cual muchos quedamos esperando continuidad.

DANNY DODGE


De las bandas consentidas por “CUATRO CANALES” el programa de 99.1 Radiodifusora Nacional conducido por Héctor Mora y que nos presentaba cada domingo lo mejor del rock nacional. Danny Dodge eran los Pixies criollos en la época perfecta y cuando cantar en Ingles era un pecado porque las disqueras seguían activas y buscaban talentos para vender. Otra de las bandas que tocaba mucho y paseaba por toda la escena llevando buena vibra y buena música. Una banda ecléctica, arriesgada y que por mucho tiempo fue una de las banderas de la capital. Su disco se llamó “EDAD SENIL” y fue grabado en bloque para después meter las voces en estudio. El primer rock al Parque los vio en sus carpas cuando el festival se hacía más con el corazón que con la presión política y comercial de estos últimos años.

MORFONIA


Es tal vez la banda de culto por excelencia del rock bogotano, Morfonia tocaba en todas partes cada fin de semana y la escuchaba todo el mundo. En un momento junto a aterciopelados eran los de más proyección, la diferencia fue que tal vez a ellos no los montaron en el tren del Sello Culebra, venido de México y que estaba regando fama para muchos por todo Latinoamérica. Culebra en Colombia era manejado por BMG, disquera también desaparecida y que tuvo otras bandas como HADES en las filas. Morfonia era la banda que muchos emulaban por su sonido nuevo que brotaba de las manos de grandes músicos que a pesar de su corta edad sabían darle al rock. Ellos generaron un pequeño movimiento en donde el bajo comenzó a tomar protagonismo y era una de esas bandas que no es fácil a la primera escucha pero una vez conocida no podíamos dejar de seguirla. Emblema de los noventa y la generación alternativa.

VERTIGO


Era Colombia y que llegaran sonidos de fuera era difícil, estábamos encerrados aún más que hoy en día por la violencia. Por eso, escuchar la harmónica de Vertigo y el blues crudo y bien hecho era toda una experiencia. La banda fue de esas que se hicieron famosas por una presentación contundente en Rock al Parque y fue en este festival en donde muchos la recuerdan, Eran el acto más esperado del día. Jose Fernando Cortez hoy es una de las guitarras más violentas y bien ejecutadas del país y cómo no recordar a Gustavo Barrera con sus explosivas ganas en cada concierto.

MONÓXIDO BAJO ZERO


Como casi todas las bandas de este escrito, Esta se dio a conocer en Rock al Parque, hizo algunos circuitos pero esta presentación fue memorable e innovadora. Con Hernie Becerra en la guitarra, Italo Lamboglia en la batería y una banda de músicos increíbles supimos que se podía crear rock propio con sonido de calidad. La voz de este personaje extraño retumbó muchos meses más allá de su aparición en el Simón Bolívar y creó más recordación que bandas que parecía iban a ser el estandarte del sonido bogotano como Marlohabil. Monóxido es algo así como un fantasma que llegó asusto y se desapreció para siempre. La banda fue manejada por Julio Correal y se perfilaba como una de las promesas más grandes pero después de una aparición junto a Caifanes bajó la guardia y se perdió en el tiempo.

MR CROWLEY


Las buenas voces del rock colombiano son escasas, Elkin Ramírez es nuestra voz por excelencia, Rubén Darío Morales de la desaparecida X3 y por supuesto Alejandro Sabatini de Mr Crowley. Esta banda sonó seguido en los festivales capitalinos y rodó por algunos bares under con Sabatini como bandera, la voz lírica de Alejandro maravillaba a muchas personas con su corta edad y su voz que aunque empírica no era común, tenía una figura imponente y la banda hacía bien su trabajo. Junto a Darkness y Hades, Mr Crowley marcó una década en donde el metal sin ser protagonista en la capital marcaba a los jóvenes ávidos por una voz de resistencia. Mr Crowley acabó y Alejandro hoy por hoy sigue cantando en algunos bares de la capital cuando la vida se lo permite. Una de las mejores voces del rock colombiano.

Ñapa: KNUTO

Cuando Tom Abella y Jorge Burbano aun andaban en las fiestas de quince, Knuto andaba con su guitarra por Bogotá sorprendiendo a todos con su forma de tocar. Para la época, este guitarrista sabía hacer cosas que nadie podía no solamente porque nadie era tan dedicado al instrumento sino porque no había forma de aprenderlas, no había profesores en Colombia que supieran enseñar harmónicos artificiales o a tocar la intro de Love Song de Tesla, todo venia en las revistas americanas como la Guitar Player que se conseguían en las casetas de revistas a precios altísimos. Knuto supo aprovechar todo el potencial de la guitarra y convertirse en una leyenda urbana. En una década en que los tres acordes eran reyes, Kanuto hacia fraseos y solos que fascinaban a todo el mundo. Hoy por hoy tenemos a los grandes de la guitarra en el país como quienes nombrábamos y a los que se suman otros como Jorge Vanegas o Patricio Stiglish.

YURI GAGARÍN Y LOS CORRECAMINOS, CARPE DIEM y por supuesto LA CORTE fueron también protagonistas. Los noventa, una década que no solo marcó el rock mundial sino el nuestro.

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