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COLOMBIA TIENE UNA DE LAS MEJORES ESCENAS DE ROCK. HAY QUE FORTALECERLA Y VISIBILIZARLA


Muchas veces en nuestra sociedad se encuentra que un sector de la población piensa que una ideología o pensamiento es el adecuado y lo aplican a la forma de vida cotidiana pero sencillamente no funciona. En estos casos solo hay dos escenarios de solución posible, o se sigue luchando únicamente para mantener “el poder” ideológico así esto afecte de maneras negativas a ciertas comunidades, pero se preserven los intereses del “poder” o tratar de cambiarlas para retomar las riendas de quienes piensan que tienen una solución.

El rock colombiano a pesar de lo que muchos creen siempre ha sido de calidad, siempre hemos tenido una escena llena de muy buena música la cual en el siglo XX se desarrolló de maneras maravillosas. Los años setenta y principios de los 80 fueron testigo de cómo las bandas pasaron de emular a los de afuera a crear composiciones complejas que podían incluso transitar por las calles del rock progresivo, la calidad interpretativa era bastante compleja. A mediados de los ochenta Colombia se unió al boom del llamado Rock en español y de la mano de la estación 88.9 y otros agentes el país comenzó a vivir conciertos masivos en vivo, cosa que acá poco sucedía. Bandas como Compañía Ilimitada, Pasaporte, Poligamia, Hangar 27 entre otras abrieron las puertas de lo que vendría. 

En los noventa se vivió la explosión de todo lo alternativo, nació la revista Shock, el programa Cuatro Canales en la Radio Difusora Nacional y por sobre todas las cosas MTV latino que se convirtió en el canal de comunicación por donde llagaban a toda Latinoamérica nuestras bandas. Estados Alterados fue la primera banda colombiana en lograr un video en la rotación de MTV y Aterciopelados fue la primera banda colombiana en alzar un premio Grammy. La escena explotó y con el nacimiento de Rock al Parque y el movimiento fuerte del punk y Metal en Medellín se crearon un mar de agrupaciones que hasta hoy en día son la bandera de nuestro rock.

Cuando el siglo XXI comenzó, llegó la ideología de las fusiones más tropicales que rockeras y Colombia comenzó a experimentar con ritmos folclóricos, esto sumado al triunfo del Tropipop, el reguetón y la bachata fueron desviando cada vez más el concepto de rock que tenía el mainstream (medios con mucho alcance) e influyó en la mente de un grupo de gestores culturales que ingresaron al distrito e incluso en los medios que apoyaban la escena (nombrados anteriormente), sumado al cambio que sufrió MTV y la fortificación de Internet se comenzó a desconfigurar cada vez más para el público.

Pero el rock nunca se ha apagado, más de tres mil bandas de rock, punk, ska, Metal, Pop y todos sus géneros siguen activas en una vibrante escena underground que, aunque ha perdido un poco la fe en los apoyos externos, ha logrado a través de la autogestión y el apoyo de agentes y empresas privadas construir una especia de “industria” que con un poco de apoyo podría llegar a ser tan importante como la de cualquier país que ea fuerte en el rock.

Hoy en día el movimiento rockero de Colombia es enorme (Acá no usamos la forma “roquero” sino el anglicismo que se deriva de rock) Solo dentro del Metal encontramos exponentes tanto de los géneros clásicos: Speed, Thrash, Death, Black sino de fusiones nuevas y corrientes experimentales como No Humano, Muyhica o Anger Rise.

Dentro del rock existe un movimiento de nuevas bandas que han modernizado el sonido sin salirse del género y que están haciendo productos de calidad internacional, entre ellos Danicattack, Telebit, Los McKenzies por nombrar algunos. También tenemos músicos y agrupaciones que se mueven en las corrientes Old School y mantienen el legado vigente del rock: Vulgarxito, Tom Abella, Tappan entre otros. Y personajes que combinan lo clásico con lo nuevo como Alfonso Espriella o The Mills, para gustos lo que hay es bandas.
No se puede calificar a una banda como “buena o mala” basada en el gusto personal, pero si se puede calificar a una banda por los recursos de estilo, de ejecución y de forma que utilizan y en Colombia estos elementos son de excelente calidad.

Tenemos una escena enorme llena de bandas, falla un poco en la solidaridad entre músicos, pero es entendible ya que no existe aún la forma de vivir de ella, la escena hay que fortalecerla, hay que difundirla y hay que reconocerla, sea con espacios en los medios, en la creación de eventos y circuitos, en la educación musical, en la creación de reconocimientos.

Por otro lado tenemos toda la escena de las fusiones del rock con nuestra música colombiana, ojo, no las agrupaciones folclóricas que han sido presentadas como rock, como por ejemplo Herencia de Timbiquí, Dub de Gaita o Los Rolling Ruanas, que son excelentes agrupaciones con creaciones muy hermosas pero que no pertenecen al género, pero si por ejemplo tenemos a ENePEI, Velo de Oza, Aterciopelados y otros que han logrado montar dentro del esquema del rock nuestros sonidos y mantener la jerarquía en él.

Tenemos una de las escenas rockeras más grandes y prolíficas del planeta, tenemos artistas de talla internacional, lo único que se necesita es unión y la reflexión de que el rock es un género aparte de los demás y merece atención igualitaria. 

Afortunadamente hoy existe internet y aunque fue la red quien ayudo a debilitar la clásica industria del disco, abrió un universo de artistas a los oídos de todos y la oportunidad de que cada uno forme su propio público y su propia identidad.

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