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ROCK AL PARQUE 2017: DESDE YA, OTRO AUTOGOL QUE LE METEN A LAS POLÍTICAS CULTURALES DEL DISTRITO


Una persona no puede pretender andar por la vida pensando que un puesto con algo de poder y responsabilidad le da derecho a “adoctrinar” con su gusto personal a toda una comunidad. Lo que Rock al Parque ha hecho este año es sencillamente otra muestra de ignorancia musical llevada hasta el extremo y alimentada únicamente por el peso de la opinión personal y el ego. Tanto jurados como curadores han demostrado un desconocimiento absoluto en músicas populares, en este caso específico en la clasificación y categorización de géneros como el rock, el pop, la fusión. Para ellos, nuevamente da lo mismo meter en una caja llamada rock cualquier expresión que sea de su gusto y esto señores es un acto de soberbia por parte de personajes no idóneos que siguen destruyendo la escena nacional.

Y es cierto que Rock al Parque es solamente “un festival más”, eso es cierto, pero lo que muchas personas no han tenido en cuenta es que es un festival más, pero realizado con dineros públicos que se destinan a políticas culturales y que en este caso específico deben ser destinadas para el desarrollo de un género llamado ROCK. No es difícil de entender, en otras palabras, Idartes está malversando fondos públicos. Cuando una política pública se llama Jazz al Parque, este espacio simbólico destina fondos públicos para apoyar a los músicos de Jazz, Ópera al Parque destina recursos del erario para apoyar músicos de Ópera, pero es en Rock al Parque donde se destinan cientos de millones de pesos que deberían llegar a las bandas de rock para apoyar grupos que ni siquiera son fusión en rock sino expresiones absolutamente diferentes, por lo tanto Idartes no solo peca en la malversación y desviación de fondos públicos sino que públicamente aceptan no tener ni idea de que es el rock y lo presumen como una bandera de ignorancia ante los demás, clamando con soberbia que no están equivocados y que lo que hacen está bien.



Cuantos millones se irán este año a bandas como Los Rolling Ruanas que sencillamente es Carrangera y que pasó con el puntaje más alto para audicionar, o a la invitada del Brasil Tulipa Ruiz que incluso la categoría que se adjudicó en los Grammys fue la de Artista Pop contemporáneo brasilero y que es sencillamente una modernización de su música tradicional. ¿Cuántas personas entraran gratuitamente al parque nuevamente a ver desfilar un puñado de expresiones que distan mucho de ser rock?

Nuevamente, como hace años, se vuelve a demostrar que esta política cultural está desconfigurada a capricho de quienes lo producen, que es destructiva para el rock nacional y que otra vez viene la danza de los millones en manos de quienes no debería definirlos.

Es una vergüenza para el rock local, hay que replantear urgente la manera en que se realizan las políticas culturales en el distrito para que dejen de estar eternamente en manos de personas que no han sido capaces de llevarlas a bien viento. Si el público que dice llamarse rockero sigue asistiendo a Rock al Parque en estas condiciones, pues el distrito seguirá creyendo que todo va bien con la escena y que es una política cultural exitosa, al igual que sucede con Sayco, esto solo pasa con la complicidad de la participación ciudadana.



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