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GRAN NIVEL DE EJECUCIÓN, LA CARACTERÍSTICA GENERAL EN LAS DOS PRIMERAS BATALLAS DE EL MONSTER DEL ROCK EN BOGOTÁ


Dos noches intensas se vivieron en la tarima renovada de Bbar donde músicos y público se reunieron para escuchar y ver a diez de las nuevas propuestas bogotanas en la escena del rock y sus géneros. 

La banda encarga de abrir el concurso en la capital fue Etter Lamma, un grupo de jóvenes que destacaba por el sonido de la guitarra que perfila el sonido de la banda. Para esta edición del concurso (La novena en Colombia) el sistema de calificación incorpora a público y a las mismas bandas, puntajes que dan importancia a otros agentes además de los músicos en eventos de este estilo.



Transitando por el rock, la banda 60 vatios, el poderoso ensamble de Arkhanon, el rock melódico de The Fountain y la exploración musical increíble de Juan Diego Triviño, que apropósito es muy joven y en Subterránica pensamos que pronto será de los grandes nombres de la música nacional, la primera noche del Monster se convirtió en un desfile ecléctico de sonidos.

Generalmente en las crónicas de las batallas durante nueve años hemos hablado de las bandas, de lo que escuchábamos y las impresiones que la música causaba en nosotros (Subterránica y jurados) pero como estamos comenzando una etapa de cambios fuertes me gustaría hablar más sobre las cosas que suceden alrededor de la escena porque sinceramente las 10 bandas que vimos en las dos batallas estuvieron a la altura de un concurso como estos. Cómo dije en el micrófono, la vida es una competencia, uno nace compitiendo, pero son competencias sanas que nos permiten crecer como escena, creer en nosotros mismos, conocerse entre músicos y compartir con los demás, eso es lo que en realidad hace una escena, ganarse los espacios, luchar, construirlos ¿Qué orgullo puede sentir una persona al saber que ingresa a un festival, a un evento o alguna oportunidad no por su talento sino por ser amigos de los organizadores? Es mediocre y eso es una generalidad en Colombia en el rock.



Las bandas no están fallando ya en la música, estamos fallando en otras cosas que son detalles que tal vez nadie nota, pero si una banda sale a burlarse de otra en las afueras del bar todo mundo se da cuenta ¿Quién tiene la potestad moral y artística de sentirse más o menos importante que otros? Eso se llama humildad y necesitamos mucho más de esa característica. Eso no nos importa en el concurso, nada cambia, pero si deja mucho que desear como seres humanos, me explico mejor, eso es lo que tiene enterrada la escena local en lo más profundo del panorama artístico, las envidias, los chismes, las habladurías, la corrupción, son los elementos que han matado al rock y por supuesto, el poco entendimiento del género en los agentes que manejan festivales, espacios y entidades culturales.

Entonces, quiero recalcar una y mil veces que hay bandas increíbles, realmente increíbles, pero hay que trabajar en otro tipo de situaciones, tocar e irse es muy maluco, es irrespetuoso, hay bandas que no las va a ver nadie, absolutamente nadie y eso es triste, uno se debe al público, por eso a las bandas no les gusta vender boletos u organizar eventos, porque no son autosostenibles.



Pero sigamos con la música, al igual que en la primera batalla, el segundo día fue espectacular, tres bandas de Metal mostraron la evolución de estos géneros en Bogotá, Proto con una clase de cómo se toca la guitarra rítmica en una banda que propone y con casi una década de estar sonando, Maalesh de seguro se perfila como uno de los proyectos más prometedores en la escena, inicialmente apadrinados por el señor Mark Rizzo, guitarrista de soulfly y otros proyectos, pero hoy caminando solos con el legado de ese sonido a cuestas, y el impresionante trabajo vocal de Holyforce, sin duda una de las mejores bandas de Heavy Metal de Colombia, poco comparable con otras en donde precisamente lo que falla es la voz.

La Casa en El Árbol y Tempo Celum exploraron los sonidos más suaves y elaborados siendo La Casa en El Aire quienes se impusieron en la segunda batalla al mostrar un ensamble lleno de creatividad y de sonidos frescos, sin duda una batalla muy apretada que arrojó sorpresas. La reflexión sería trabajar un poco en las voces de los proyectos, a excepción de Holyforce, el aspecto vocal de las bandas merece más fuerza e interacción, conectar con el público, es importante que las letras se entiendan, lo que se dice, lo que se piensa, así esté en Ingles. Por su parte, en la primera batalla Etter Lamma se lleva los honores.



Es importante recalcar que El Monster del Rock no busca solamente una banda que “toque bien” o que se “sienta bien”. El concurso se ha caracterizado casi siempre por mostrar proyectos que son integrales, no es una palabra que me guste mucho, pero es la indicada para ilustrar el camino del concurso.

Los invito a que compartan estos escritos y que realmente escuchen a las bandas, Colombia se está perdiendo artistas de rock increíbles por andar pensando en guacharacas y ruanas, lo mejor está por venir, tenemos una nueva generación de sonidos increíbles y está en nuestras manos hacer que se visibilicen, nos vemos en la siguiente batalla. 

@felipeszarruk
Toda la galería  fotográfica la encuentran en la pagina en Facebook de Subterránica.

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