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JOURNEY Y DEF LEPPARD EN EL MADISON SQUARE GARDEN, MÁGICO Y ATEMPORAL


La ciudad donde cualquier cosa puede pasar, está oscureciendo cada vez más tarde a medida que entra el verano, el lugar sagrado, el que una vez Elton Jhon llamó el centro del universo, en donde Eddie Vedder dijo "No eres nadie si no has tocado acá", y dos leyendas vivas del rock mundial: Journey y Def Leppard, reunidos por primera vez en un tour que abarca todos los Estados Unidos.

De por si entrar al Garden es una experiencia en si misma, ese lugar que tanto hemos escuchado nombrar, que tanto hemos visto en las películas, los premios, las noticias, se siente familiar, es como si ya se ha estado ahí varias veces, pero no, es un recinto increíble, enorme, pero su arquitectura lo hace ver más pequeño de lo que es, perfectamente dispuesto para todo tipo de espectáculos, sea basketball, boxeo, pero sobretodo conciertos, todos, los más grandes han pisado ese escenario.

Hoy, cuando el rock parece estático en los oídos de todos, la reunión de estos grandes de los ochenta es un respiro maravilloso, ver poco a poco cómo las miles de personas abarrotaban el lugar en cuestión de minutos era alentador, puertas abiertas a las 6 PM y a las 7 PM arranca el evento, así, fácil, con la experiencia de uno de los mejores equipos de logística del mundo, seguridad como la de un aeropuerto, venta de todo tipo de mercancía de las bandas, de comida y por supuesto de alcohol, porque las leyes acá son tan duras que la gente sabe que cualquier error puede costar caro, no solo en dinero, sino tiempo en prisión. 



Como si fuera poco el choque del recinto, las notas del teclado que llenaron el aire estremecieron al público de un golpe, la banda completa explotó con Separate Ways, una de las que esperábamos al final, pero no, nos mandó de una vez al recuerdo, al rock, a creer que si estábamos ahí, esto para un amante del género, para un músico de corazón esto es un momento inolvidable.

A sabiendas de que Steve perry no estaba cantando, el filipino Arnel Pineda, que fue encontrado por casualidad cual película de ficción lo hace muy bien, no es fácil llenar los zapatos de una voz legendaria, pero su energía y su carisma encajan de maravilla. Se dieron un viaje por todos los éxitos y la guitarra de Schon sonaba tan poderosa que nos hizo preguntarnos si no estaba secuenciada, pero es de los pocos que aun usan su pedalera en el escenario y en un momento cambió los efectos y se escuchó ese click análogo que nos recordó que aun hay músicos que tocan, que de verdad tocan.

Por su parte Def Leppard, parado en el recuerdo y en ese papel de nostalgia nos llevó a través de uno a uno de sus éxitos, no faltó ninguno, Rocket, When Love and Hate Collides, Armageddon It, Pour Some Sugar on me, Two steps behing, Love Bites, fueron algunos de los que llenaron los oídos y el alma de los rockeros, jóvenes, viejos, de todos los colores que abarrotaron el Garden con boletos de entre 30 y 500 dolares, nada mal para un género que está quieto en la escena.



La estética glam de Def Leppar es parte esencial del show, Rick Savage parece detenido en el tiempo y su puesta en escena recordaba cualquier cuadro de la serie Sex, Drug and Rock and Roll, su voz se mantiene intacta, !la de todos! y el encanto de su baterísta impacta en todo momento, de hecho en la noche las dos bandas dedicaron tiempo como en las buenas épocas a los solos de los diferentes instrumentos y Rick Allen no se quedó atrás, lo hizo con su profesionalismo y sonó a la altura.
  Esto no es una apología a la nostalgia, al contrario, el sonido, la organización y el concierto fueron una poesía al rock, algo que nos recordó como se hacen las cosas, porqué nos gusta el género y porqué para algunos es nuestra vida misma. Dos bandas, un mágico escenario, la arena sagrada del Madison y una noche de verano que van a ser difíciles de olvidar y que nos sirve para aprender como se hacen las cosas para poder aplicarlas en latinoamerica. 

@felipeszarruk
#Subterránica
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