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ONE RPM PUBLICÓ ESTUDIO SOBRE LA MÚSICA INDEPENDIENTE EN COLOMBIA


El sello ONE RPM publicó un estudio e infografía que reproducimos en nuestro portal por ser de interés general para los músicos independientes.

 LA INDUSTRIA DE LA MÚSICA INDEPENDIENTE EN COLOMBIA SONÓ A TODO VOLUMEN EN 2018

ONErpm es una de las distribuidoras digitales que más ha contribuido con este resultado, con 1090 lanzamientos y un crecimiento del 200% en promedio en streams para sus artistas.  

Investigación: ONErpm Colombia | Infografía: TriiBu Estudio | Texto: Marcy Alejandra Rangel
La industria de la música independiente en Colombia no está en las ligas menores. Hubo un tiempo en el que ser músico independiente significaba pertenecer a una minoría o subcultura o a la no existencia de circuitos musicales, difusión sonora o publicitaria. Incluso, aunque parezca remoto, los artistas independientes eran aquellos que tuvieran un sello discográfico amateur, carecieran de departamentos de marketing o recaudación de derechos de autor. Sin embargo, la tecnología ha hecho que este concepto evolucione, como la industria misma, y cada vez más sean tomados en cuenta en los primeros lugares de los más reconocidos playlists y escenarios en el mundo.

A pesar de las múltiples transiciones de soporte que ha tenido la industria de la música desde los años 70, la constante han sido los fans. Las ventas han disminuido, pero ellos se han encargado de que nunca se deje de consumir. La industria independiente ha sabido capitalizar estos fans en la era digital como una oportunidad de monetización única, en la que pueden obtener hasta el 85% de sus regalías frente al 20% que reciben los artistas firmados por las majors. Por eso el negocio indie se ha vuelto atractivo y esperanzador para quienes sueñan con vivir de su música.

Pero, ¿Qué es la independencia?

La independencia no implica únicamente que un artista decida la manera en la que hace su música y cómo la comunica, sino la autonomía que ejerce en esas decisiones y la propiedad que mantiene sobre sus creaciones. El crecimiento acelerado del terreno indie tiene que ver con un joven que se descubre con el poder de ser su propio empresario y así dirigir su propia línea creativa y mantener el contacto directo con sus seguidores llevándolos ya sea hacia un clic o un concierto o una compra de mercancía. Esto del otro lado se traduce en un consumidor que decide lo que escucha y cómo lo hace, cuál es el contacto que va a tener el artista y cómo incide en su gusto musical.

“Ser independiente es ser el director de tu sueño”. Así lo define Juan Sebastián Aguilar, director de Arrabalero, un proyecto de experimentación musical alternativo entre el free jazz y el rock. Para él, ser independiente es además saber crear alianzas con organizaciones afines y desarrollar la música (componerla, montarla y grabarla) por los medios que el artista crea convenientes para que cada vez más personas los oigan en vivo y digital.

Para Andrés Toro, integrante de Oh’laville –una de las agrupaciones de rock más sólidas del país–, “un artista independiente es quien asume el reto de afrontar la banda de una manera muy completa, no sólo en lo musical, sino de entender el negocio de la música, inventarse cosas, armar los proyectos, encontrar un equipo y básicamente creer ciegamente y con mucha fuerza en lo que hace”. 
El Worldwide Independent Market Report 2018 reveló que los ingresos por artistas autoproducidos aumentó de 94 millones de dólares en 2016 a 101 en 2017 y América Latina se consolidó como la región con más acelerado crecimiento de la industria de la música en el mundo, con 17%. “A medida que estos artistas crean equipos a su alrededor para cumplir con varias funciones similares a las de los sellos, esta sección de la comunidad independiente crece significativamente”.

La industria independiente creció 2% por encima de las majors en 2017.Es decir, los artistas de la música independiente aumentaron su participación de 38.4% a 39.9% en un año y los ingresos para este sector aumentaron de 6200 millones de dólares a 6900 millones. El resultado más importante, según el reporte, es que el 76% de los artistas que trabajan con sellos independientes renuevan sus contratos, “lo que demuestra que los independientes están forjando grandes lazos con aquellos a los que representan” señala Alison Wenham, CEO de WIM.

La independencia en un país de fenómenos globales

Colombia produce una diversidad sonora que pocos países logran en la región porque sus músicos independientes han sabido aprovechar sus relaciones con otros creadores gracias a los flujos afrocaribeños, las influencias, e incluso, la experiencia que ha surgido de la migración interna producto del desplazamiento forzado a causa del conflicto. De ahí han surgido una cantidad de experimentos sonoros y estéticos que conquistan casi cualquier escenario por su dualidad entre la reinterpretación de lo electrónico, lo rock, lo urbano, lo folclórico y su tendencia a la novedad.  
Este movimiento independiente ha llegado a su punto de ebullición mientras la industria de la música se reinventa y los artistas comienzan a creer en el poder de las plataformas de streaming como Youtube, Apple Music, Deezer y Spotify para proyectarse ante una audiencia con la que están dispuestos a interactuar sin intermediarios. Un ejemplo claro es Nanpa Básico, artista de hip hop que ha crecido 2000% en escuchas en 11 meses.

Muchos de los artistas independientes en Colombia, como Nanpa, comienzan a contar con equipos de trabajo como el que propone ONErpm para distribuir sus canciones de manera gratuita y promover su música dentro del ecosistema digital. Esos lanzamientos indie, que para la empresa sumaron 1090 en 2018,  son parte de las canciones que el 96% de los usuarios de internet consumen legalmente a través de “streams” de audio y video, compra de formatos físicos, descargas digitales y radio, según el IFPI Global Music Report 2018.

El artista vallenato Farid Ortiz lanzó un álbum independiente en 2018 luego de 30 años de trabajo con majors. “A veces hay que sacudirse, tomar decisiones y actuar como empresa privada. La propiedad de las creaciones está en el corazón de la nueva economía musical”. Luis Felipe Ríos, Marketing Manager de ONErpm para la Región Caribe y Andina, lo explica así: “Nunca es tarde para cambiar. Iván Villazón hace más de 18 años decidió volverse independiente, y hoy está del lado de la historia que le da la razón: propietario de su catálogo, con las cuentas claras, como una empresa de cualquier sector. Al final, los artistas vallenatos siempre han sido grandes emprendedores y empresarios, era cuestión de tiempo que empezaran a ver la independencia en lo fonográfico como algo natural. Simplemente antes no existía un modelo simplificado de independencia, con un aliado como ONErpm apoyando en promoción y distribución”.

En cuanto a las audiencias que consumen la música independiente, las edades están mayormente concentradas entre 18 y los 35 años. Por capacidad de compra, por adopción de hábitos de consumo, por la curiosidad natural de esa etapa de la vida. “Para esta nueva generación de sonidos, sus audiencias son actualmente sus contemporáneos y un poco más jóvenes. Estamos esperando que suceda un boom como en Argentina con el trap, donde en un año el consumo digital creció 80% por que un género se definió digital y jalonó a toda una generación a consumirlo en plataformas” asegura Ríos.

Hay un alto porcentaje de artistas independientes que han logrado consolidar sus proyectos en el exterior antes que en su país, lo que hace que sus estrategias de lanzamiento y próximos esfuerzos estén dirigidos a esos territorios foráneos. Jhon Paul Castle, manager de The Castles –agrupación que en 2018 logró más de cinco millones de streams con “Mi Vida en Tus Ojos”–, cuenta que el primer país donde se escucha la banda es México, seguida de Santiago de Chile y algunas ciudades de España antes que en Colombia. “La globalización nos ha permitido exportar nuestra música a otros sitios y, en ese orden de ideas, lo que viene para 2019 es más crecimiento con el lanzamiento de un segundo álbum en junio que tenga una madurez y un aprendizaje diferente”.

Cerrero, un proyecto de electrónica que surgió en 2017, fue incluido este año en un playlist en Japón, país en el que se presentó Frente Cumbiero como parte de su gira que también pasó por Brasil, España y México. En estos últimos dos países también estuvo Lianna, una de las voces colombianas que une el R&B con el soul y el hip hop, mientras que en Estados Unidos triunfaron Ali Aka Mind y Mougli, una de las agrupaciones con mayor crecimiento en streams para ONErpm. 

Luis Felipe Ríos afirma: “Asia evidentemente siempre ha sido el continente más difícil de alcanzar. Señalamos esto en particular porque pareciera que la música independiente ya no tiene límites en su capacidad de llegar a nuevos mercados, de salir de Colombia hasta sus antípodas impulsados por nuestros sonidos y empeño. Por supuesto el digital juega un rol importante al acercar el contenido a los oídos de posibles audiencias sólo con subir la música desde un computador en cualquier lugar del mundo”.

No hay fama sin éxito

El crecimiento de un artista no se mide sólo en reproducciones o dinero. Este es el caso de Diana Burco, bumanguesa de 23 años, que este año se convirtió en la primera mujer de la historia en estar nominada a un Latin Grammy en la categoría Vallenato con su primer álbum, homónimo. Lo curioso de su propuesta es que, además de apostarle su voz a un género dominado tradicionalmente por los hombres, también toca el acordeón. “A raíz de todo esto he visto la importancia de la relación que tiene que haber entre la calidad musical y los hábitos de consumo. Esta escena independiente ha logrado trascender por muchos lugares, casi por sí misma y ha creado unos espacios muy valiosos para el aporte cultural del país” confiesa.

Otra de las maneras en las que los artistas independientes miden su impacto frente a grandes audiencias, es cuando tienen la oportunidad de presentarse en festivales internacionales o ser el open act de algún show internacional en casa. Esto les sucedió durante 2018 a Ela Minus, quien tocó en el Lollapaloza Argentina; Pablo Trujillo, quien llegó a los escenarios de Rock al Parque y Estéreo Picnic, mientras que Nicolás y Los Fumadores abrieron el concierto de Zoé en Bogotá y Mitú hizo lo propio en el concierto de New Order en Londres.

Estos acontecimientos parecieran mucho más importantes como transformadores de vidas, que las propias cifras. En América Latina, al menos, muchos de los consumidores de música no tienen acceso a tarjeta de crédito, casi indispensable para suscribirse a los servicios de streaming. Según la IFPI solo uno de cada cinco lanzamientos resulta rentable y los ingresos varían según plataforma y territorio, por lo que algunas revierten más en el sector : por ejemplo 1 dólar por usuario al año de YouTube mientras son 20 dólares por usuario de Spotify. 

El año 2017 fue el tercero de crecimiento consecutivo en la industria desde 1997. Colombia creció 10.5%  solo por debajo de Perú (21.7%), Brasil(17.9%) y Chile (14.3%). Pero este crecimiento solo es comparable en la región, ya que si se comparan las ganancias de  un tema que llega a ser #1 en Colombia con respecto a un #1 en Estados Unidos, el primero tendrá 1712,5% menos streamings, lo que representa seis millones de dólares menos de ganancia. 

Lo que viene

La ruta de la música independiente en Colombia atraviesa un reto: el del apoyo permanente del público que se traduzca en escuchas, boletas compradas y seguidores en redes sociales, lo que estimula automáticamente a los medios de comunicación, escenarios y dinero detrás de las propuestas. Según un estudio de la Cámara de Comercio de Bogotá en 2016, la ciudad producía unos 90 mil millones de pesos colombianos en conciertos y ventas de discos. Esto la hace  una de las capitales latinoamericanas más importantes para los artistas internacionales que visitan el continente, pero es también una ciudad que tiene el reto de sensibilizar a un público que mire hacia adentro.
Por ahora, ONErpm Colombia muestra el desarrollo de la escena local con un aumento significativo de lanzamientos en géneros como el alternativo, hip hop, electrónica, pop y urbano; la distribución de 103 álbumes, 70 EP. 6 compilados y 909 sencillos en un año, mientras consolida a las agrupaciones con mayor éxito en 2018 de cara al año que viene. “Toda la música de altísima calidad que se grabó este año me hace pensar que en 2019 tendrá que haber más discos, más videoclips, más música y de mejor calidad. Veo que estamos en muy buen momento para seguir creando. El panorama está muy bueno” dice Juan Sebastián Aguilar de Arrabalero. 

El entusiasmo de las agrupaciones independientes colombianas y los logros que obtuvieron en 2018 permiten que la ola de la música indie siga en ascenso tanto desde los escenarios, que les ofrecen estar en contacto con su público local, como desde las plataformas que cada vez dibujan con más precisión el mapa de gustos de sus audiencias y activan la creatividad de los artistas y sus equipos para poder satisfacerlos. 

Ya está demostrado que  Colombia es capaz de producir fenómenos globales sin importar el soporte que la industria imponga. Frente a este panorama, es cuestión de meses de empezar a ver uno creado exclusivamente desde la independencia.

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