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¿EXISTE UNA DICTADURA ARTÍSTICA EN COLOMBIA?

Leishmaniasis en Los Premios Subterránica Colombia
Colombia es un país que a pesar de tener una riqueza cultural desbordada está bastante atrasado en la materia, nos falta mucha educación en lo que a prácticas artísticas se refiere y carecemos de personas profesionales en el área, casi la totalidad de personas a cargo de los espacios y políticas culturales son empíricos que han accedido a estos altos puestos sin tener los requisitos mínimos para ejercerlos, juran saberlo todo basados en su propia opinión, gusto e ideologías adquiridas de las doctrinas de turno, en resumen, hay mucho arte pero poco agente cultural con capacidad para crear circulación, reconocimiento y gestión para artistas y obras.

Entonces entran a jugar acá algunas categorías que son peligrosas para la cultura nacional, entre ellas están el estatismo paternalista, la sublimación de lo local, el confundir el arte con entretenimiento y la ignorancia profunda de los encargados de espacios importantes para el arte, a eso hay que sumarle la corrupción de entidades públicas y privadas, el nepotismo y el favorecimiento a ciertos actores de la escena y casos tan complicados como el de la empresa privada Sayco, que es monopolio amparado por el estado y del que nadie se ha querido ocupar porque genera ingresos para muchas personas.

Abordemos entonces esos problemas de manera rápida para demostrar que en Colombia si un artista no se coloca una ruana, un sombrero vueltiao, si no incorpora algo chibcha, muisca o autóctono en su obra entonces es segregado y dejado fuera de estos espacios que son argumentados en contextos imaginarios que dejan de lado todo el conocimiento acumulado del arte durante siglos para imponer a las personas una ideología que no es real y le hace un daño tremendo a la creación nacional, nadie podría llegar acá con un universo como el de La Guerra de las Galaxias o con una obra transgresora y rebelde porque es discriminado y en muchas ocasiones motivo de burla. 

Una anécdota, cuando era estudiante quería ingresar a la carrera de cine en La Universidad Nacional, pasé los exámenes en el puesto 12 a nivel nacional y después de un proceso largo, tres pruebas llegué a una entrevista en donde los genios que dirigían la facultad me dijeron que primero que todo no hacían cine porque no tenían cámaras en la universidad y segundo que George Lucas era un idiota, que a ellos les gustaba otro tipo de cosas. Pero va uno a ver la producción nacional y en su gran mayoría está compuesta por guerrilla, drogas y putas.

Entonces la afirmación es la siguiente: Un artista en Colombia no puede ser transgresor, rebelde, no puede ser contestatario o inconforme, no tiene libertad de crear algo que no sea lo que diga el estado o la corriente porque es vetado, segregado y apartado de los espacios y de las políticas culturales, acá toca ser folclórico o clamar serlo para ser tenido en cuenta, toda la creación debe levitar en lo patriótico y lo políticamente correcto atentando directamente a la naturaleza revolucionaria del arte porque es lo que le conviene al gobierno de turno, darle importancia a todo lo que suene y huela a yuca, a papa, a pacífico y no pensar en nada más. No es que eso esté mal, hay artistas que aman esos temas y lo hacen a la perfección, lo que está mal es que sea lo único permitido, que exista una dictadura artística, eso ha creado una generación de creadores sometidos y arrodillados lo cual estancó el potencial creativo de Colombia, lo peor, no solo ocurre en las artes sino en áreas tan importantes como el periodismo en donde cualquiera puede auto declarase un erudito y si es suficientemente arrodillado puede ocupar importantes puestos por sobre los periodistas objetivos y educados, una realidad triste e irrefutable, miren el ejemplo de Noticias 1. 

El estatismo paternalista es esa característica de un estado que en Colombia se nota demasiado, -¡ok, nosotros les apoyamos con dinero y espacios pero hacen lo que nosotros digamos!-, papá estado mantiene al musico pero mientras usted viva en esta casa y coma de mi plata se hace lo que yo diga, y en un país en donde todos estamos en estado de necesidad, sobre todo los artistas, pues es preferible someterse que pelear, un músico de rock por ejemplo, prefiere desconfigurar su música y convertirse en una bandera folclórica agregando acordeones y gaitas a su música que plantarse de frente al estado y decirles que están equivocados, no se pelea con papá estado porque papá estado se enoja y deja de ayudar.

Esta sublimación de lo local es aburridora y repetitiva, si algo no huele, se ve o suena a cumbia entonces no se puede acceder a los espacios como ruedas de negocios, festivales, convenciones, porque no les gustan a los curadores que desconocen las artes, creen que la música es una y confunden ritmos como el Swing con “nuevas músicas colombianas”. Además, en Colombia no entienden la diferencia entre el arte y el entretenimiento, cosa que en otros países es muy clara, en Estados Unidos por ejemplo, meca de la industria, tienen una palabra para el artista: “artist” y otra para el que entretiene: “Entertainer”, son dos cosas diferentes, para ser artista se requiere mucha preparación, muchos conocimientos, es una búsqueda constante de la vida y su significado y todo se vuelca en una creación, sea esta el papel, las letras, las notas, etc. El que entretiene lo hace por dinero o por divertir, pero acá no lo reconocemos.

Es confuso ver por ejemplo a los panelistas que van a dar conferencias y a exponer en ruedas de negocio, muchos no tienen experiencia, no tienen estudios pero ahí están enseñando a una generación de muchachos que va a crecer creyendo en ideas subjetivas, es muy confuso ver que el gobierno habla y habla de una “economía naranja” pero da gratis todos los espectáculos y repite a los mismos artistas una y otra vez, es confuso ver que Sayco es un monopolio y que aun siendo prohibido el monopolio en Colombia ellos funcionan, usan a la policía nacional para cobrar como si fueran otro servicio público y nadie hace nada, en realidad es confuso vivir en esta patria fallida pero siendo artista es un pecado mortal.

El estado no debe interferir en las artes y su creación, eso es una forma de dictadura, los déspotas lo primero que hacen es callar a la prensa y a los artistas y eso está sucediendo en Colombia. Lo que sí podría hacer el estado si le importaran los artistas en realidad, es crear mecanismos para que se pueda vivir, seguridad social, pensiones, programas de mecenazgo, acciones que en realidad contribuyan a la vida de un artista, su creación no se toca.

Es así entonces que han ido moldeando el arte nacional hacia ese folclorismo tan triste que carece de un lenguaje universal, a que siempre nos vean afuera como “lo curiosito”, “lo extraño”, dejando atrás a miles de visionarios y soñadores que quieren ir más allá de los límites de un país o de un universo.

Felipe Szarruk
Músico, comunicador Social, Magister en Estudios Artísticos
Director de Subterránica Colombia.

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