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Los músicos no quieren prensa, quieren que los alaben !Y la prensa lo hace por miedo a ser silenciada!

“Lo que pasa es que su faceta periodística ha eclipsado su faceta musical” me dijeron una vez en un festival apenas acabé mi presentación con mi banda de rock, no podían entender como habíamos sonado según ellos “tan poderoso” si había mucha gente que no hablaba bien de mí dentro de la escena rockera del país. Y ahí fue cuando quién me lo dijo, se dio cuenta que lo que odiaban de mí no era mi música sino mi sinceridad en los medios, hablaban sin ni siquiera haberme escuchado en vivo o conocido en persona, sino porque les incomodaban mis columnas, escritos y críticas.

Es lógico, los músicos odian la sinceridad, lo agentes de la música también la odian, viven sumergidos en un micromundo interior y creen que no existe nada más en el universo, su ego es su frontera y el que la traspase se convierte en el enemigo público número uno, gran parte de esto se debe a su carencia de educación y paso por la academia que es donde se enseña a discutir, argumentar y escuchar críticas y prácticas del fracaso, la vida te puede dar experiencia, la practica te puede dar maestría y dominio, pero solo la academia te enseña el debate y el argumento, no solo se ve en la música, ¿Qué decir de los políticos empíricos por ejemplo? Se comportan de igual manera.

Es lógico, a una banda que es mala al criterio de algunos no le gusta que se lo publiquen o se lo digan de frente, a Idartes en Bogotá no le gusta que le publiquen los actos de corrupción o su falta de conocimiento del rock al aplicarlo en políticas públicas, a Sayco no le gusta que le publiquen el esquema mafioso que usan para desfalcar a todo un país, a un músico no le gusta que le recuerden que la música se estudia y no se nace con ella, así sucesivamente los artistas y sus agentes no quieren prensa, critica y opinión, quieren alabanzas, piropos y cumplidos, de lo contrario se vuelcan en insultos, enemistades, vetos y desprestigio, porque los artistas no soportan algo que no sea en pro de su vanidad.

Es tan notorio el problema, que hoy en día solo Los Estados Unidos tienen una maquinaria de prensa crítica y libre en donde hay columnas enteras dedicadas a analizar y comparar producciones musicales, en donde todo se califica de acuerdo a los estándares de la industria y en donde de frente le dicen a los músicos que no pueden trabajar con ellos por que aun no tienen el nivel marcado por el mercado, existe también infinidad de publicaciones especializadas en temas y géneros que son dirigidos por personas profesionales y periodistas que conocen a profundidad de lo que hablan. El resto de países de Latinoamérica tiene un sistema de “lamebotas” que se dedica a fundar medios únicamente para decir cosas bonitas sobre los músicos y a publicar sus comunicados de prensa con tal de ganar favores como entradas gratis a conciertos y a eventos, o de que sus bandas sean tenidas en cuenta en oportunidades creadas por algunos empresarios o promotores y convirtieron el “periodismo cultural” en una letrina, en una hoguera de las vanidades, incluso publicaciones que han sido consideradas especializadas y de culto como la Revista Rolling Stone, se convirtió en un panfleto de la Billboard y Spotify en manos de los latinos, más o menos lo que le sucedió a MTV y su afán de no perder vigencia, que lo llevaron a una pauperización absoluta, a ser un motivo de memes.

Los músicos son tan increíbles, que mandan comunicados de prensa con juicios de valor alabándose ellos mismos esperando a que los medios los publiquen, redactan comunicados de prensa en donde vienen frases como “la nueva sensación del rock latinoamericano” o “la banda anuncia el lanzamiento de un explosivo número uno” frases que no corresponden a la realidad y que son auto impuestas para crear una historia que se ha escrito en un papel pero no en la vida real, esas críticas se ganan, esas críticas deben ser escritas por los medios a quienes quieren llegar, no por los mismos músicos, es ridículo. Hoy en día el músico está acostumbrado a no pagar derecho de piso en ninguna parte y se ha tragado entero el cuento del creador de Spotify de que hay que producir y producir para vender y ser alguien, se perdió la mística de crear música y hacerla, ahora todo se hace desde casa, si se necesita un amplificador se recrea digitalmente o sencillamente se pide a la puerta de la casa en catálogos enormes de Amazon, la música dejó de ser de los músicos para ser de los “nuevos productores” y la música fácil hecha con mouse domina el mercado, es lógico, es mejor gastar 100 dólares y ganar un millón, que ensayar, componer, gastar, invertir para que tal vez la producción no genere dinero, los tiempos han cambiado pero la ética no y lo que está en juego acá es la ética de una práctica artística llamada música.

Entonces acá lo que existe es una hoguera de las vanidades en donde la prensa se presta al juego macabro y deshonesto de la alabanza, dejando a un lado a la prensa crítica y especializada, creyendo que apartándola se van a convertir en algo bueno o una sensación, pero está demostrado que no, porque generalmente lo que sucede es que les toca agruparse en pequeños nichos que muchas veces se aprovechan de presupuestos públicos o privados para armar círculos de amistades y entre ellos crearse un mundo imaginario en donde viven de ese presupuesto creyendo que la humanidad entera los conoce.

Mientras exista la gente existirá el talento ¿Cuál es el miedo? La música siempre ha sido y será una competencia, así los mediocres no quieran aceptarlo, la industria siempre se ha movido por premios, concursos, discos de oro, hoy en día por likes, views, etc. Si usted quiere hacer música para usted solo hágala en el baño, pero no cree esos círculos malucos y deshonestos para creer que está ganando una carrera que ni siquiera está compitiendo. Apéguese al profesionalismo y sepa que desde el mismo momento en que usted decide entrar a la escena pública, usted es sujeto de críticas, halagos, discusiones y controversias, gústele o no.

En sus actos se mide su profesionalismo, lo demás es hobby.

 

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Acerca de Subterránica

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