La urgencia de un plan nacional anti-corrupción para las artes.

Antes que un plan nacional para la cultura, debe implementarse de manera urgente un plan nacional para la transparencia y anti-corrupción en las instituciones públicas y privadas para las artes.

Por: Felipe Szarruk, músico, comunicador Social y Magister en Estudios Artísticos de la Facultad de Artes ASAB.


Recibí un correo en donde invitan a la ciudadanía a hacer parte del plan nacional de cultura con el slogan: ¿Cuál es el mayor reto para la cultura de hoy? Bueno, acá tienen la respuesta.

De nada sirve que cada año las entidades que se encargan de modelar las políticas culturales en el país, se llenen la boca con logros y planes que no corresponden a la coherencia del ecosistema artístico nacional y que solo buscan cumplir los requisitos de ley para su ejecución como esta invitación.

De nada sirve si continuamos viendo la adjudicación sistemática de convocatorias y estímulos a los amigos, conocidos, a los mismos círculos de siempre, lo cuál ha sido comprobado una y otra vez, ha sido denunciado una y otra vez, pero que nunca ha llegado a ser castigado para ser corregido.

Entonces la pregunta sencillamente es ¿Para que continuar con esa retórica de “participación ciudadana” y de “igualdad” cuando claramente las ayudas, apoyos, becas, espacios y oportunidades para las artes y la cultura tienen “dueños” y están permeadas por la deshonestidad y la corrupción? De nada sirve que miles participen en un plan nacional para la cultura si al final este tiene emperadores que se cierran a cualquier propuesta que les ponga a tambalear su sustento obtenido del erario público. Estos modelos de “participación” no son más que una falacia para poder proyectar una falsa imagen que corresponda con la ideología de turno.

En el caso de la música en el país, son tantas las irregularidades y tan pocas las formas de control que ya ni siquiera causa indignación sino risa, el modus operandi de entidades públicas y privadas como Idartes, Cámara de Comercio o Sayco es tan descarado que se normalizo que en la música rondan unos 10 nombres que fungen como amos y señores de la verdad y de las oportunidades, el estatismo paternalista se tomó la practica musical y las adjudicaciones nepotistas y amigueras son el pan de cada día. Cualquier intento de denuncia o de proceso judicial es rechazado por las mismas instituciones veedoras o de control, llevado a la confusión judicial o sencillamente ignorado si tiene la fortuna de llegar a termino como se demostrará en los siguientes ejemplos solo por nombrar cinco entre las decenas que existen:

El caso Rock al Parque: Múltiples actos deshonestos y nepotistas en donde adjudican contratos al dedo, en donde el curador no tiene las competencias necesarias para el cargo, en donde los contratos de booking y suplementos son para los amigos, en donde pagan grupos de cumbia, hip hop y otros géneros que no tienen que ver con el rock. Se ha denunciado varias veces e incluso la contraloría realizó en 2013 tres hallazgos, dos administrativos y uno disciplinario por los cuales no hay nadie sancionado. Al contrario, se cerraron aun más en el circulo de corrupción y vetaron a quienes los denuncian.

El caso Sayco: Una mafia monopólica protegida por el estado en donde incluso usan a la policía nacional como sus agentes privados de cobro. Se han denunciado miles de veces, los han sancionado e incluso ha habido cárcel, pero por alguna extraña razón e gobierno sigue protegiendo a esta mafia y se niega a darle los mismos derechos a otras empresas, es la mafia más antigua de Colombia en las artes en donde la mayoría de sus 9 mil socios no reciben dinero porque este es desviado hacia los cabecillas de turno.

El Caso de las ayudas a artistas durante la pandemia: Miles de artistitas quedaron sumidos en la miseria extrema, los que no tuvieron familias que les dieran de comer tuvieron que abandonar sus practicas para sobrevivir, para poder tener un pan. Desde el Ministerio de Cultura, desde Idartes, desde las alcaldías o la presidencia nunca llegaron ayudas, al contrario, se dedicaron a quebrar todo el ecosistema de la noche y el espectáculo mientras mantuvieron abierto todo el comercio, no existe otra palabra para describir estas acciones más que un desentendimiento y una indiferencia absoluta hacia el sector de las artes. Ellos dirán que entregaron millones en ayuda y que, si ayudaron, la pregunta es ¿A quiénes? Porque de las casi 5 mil agrupaciones que tenemos en la base de datos de la fundación, ninguna recibió nada más que el cierre de sus tarimas.

El caso de Bomm: El problema con este tipo de acciones que están dentro de lo privado es que no aportan absolutamente nada al desarrollo de la industria que tanto dicen crear. Al igual que la economía naranja se quedan en ideas y se convierten en una reunión anual que organizan los mismos de siempre, con los mismos curadores de siempre, se reúnen con las mismas empresas de siempre a alabarse unos a otros y a lograr lo mismo de siempre: nada. Tengo conocidos que han viajado del exterior para asistir a Bomm motivados por la publicidad y se van enojados y con las manos vacías. Pueden hacer un estudio y se darán cuenta que son los mismos jurados y curadores cada año y que son las mismas bandas las que invitan cada año. Además, y lo más grave, es que las personas que invitan a dar conferencias y talleres son personas que no tienen conocimiento de la música, que son más personajes de farándula que otra cosa y son los encargados de llenar de mentiras e ignorancia a los músicos que de buena fe asisten. Es otro gasto innecesario de dinero que termina en manos de los mismos.

El caso de las adjudicaciones a dedo y de los “conciertos programados”: Esto es una constante, es sistemático. Para no hablar mucho sobre el tema… en una ciudad en donde todo está abierto menos los bares, en donde el gobierno llevó a la quiebra absoluta al sector de la música y la noche mientras todo lo demás está abierto. Idartes organiza a dedo un concierto con cuatro de sus bandas de siempre en el Jorge Eliecer Gaitán. ¿Qué más se puede decir?

Entonces para qué insistir en un falso discurso de pluralidad e igualdad que no es más que un requisito, ¿para qué invitar a la ciudadanía a hacer parte de un circo que no es público? Las ayudas del estado, de lo público-privado y obviamente de lo privado ya tienen dueño desde el mismo momento en que se crean, a esto hay que sumarle que la cultura en Colombia comprende únicamente la sublimación de lo local, la delimitación de la creatividad con convocatorias modeladas por personas sin suficiente preparación académica o practica en las artes y el adoctrinamiento distorsionado en algunas prácticas como en el caso del rock.

No tiene lógica que continúen invitando a la población general a asistir a una fiesta en donde ni están apuntados en la lista de entrada. Es mejor ser honestos y explicar de una vez por todas, quienes son los beneficiarios de estas políticas públicas con nombre y apellido, que al final sería únicamente una “oficialización”, porque los nombres se conocen desde hace mucho tiempo.

Y si esto es únicamente en la música ¿Cómo será en el resto de las practicas artísticas? Esta fiesta de los millones es para unos pocos, los verdaderos creadores están en el anonimato, la pobreza y solo figuran en su universo individual porque Colombia corrompió hasta las artes.
 

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