Atención: Los conciertos y eventos masivos han estado prohibidos para todo el país menos para Idartes y para el comité del paro, vuelve y juega la política cultural selectiva.

 

Como si no fuera suficiente con la estupidez grandiosa del “virus vampiro” colombiano en donde se abrió todo el comercio, absolutamente todo el comercio menos los bares, discotecas y espectáculos porque a algún genio se le ocurrió que el Covid se transmite en los bares de ocho de la noche a cinco de la mañana y después va a dormir para que la “gente de bien” salga a aglomerarse en Transmilenio, San Victorino, Plazas de Mercado y en general en todas partes, ahora tenemos que aguantar que mientras todo el sector de la noche y el entretenimiento quebró, los señores de Idartes vuelvan a hacer gala de su poder selectivo programando conciertos en el Jorge Eliecer Gaitán con aforos de casi 500 personas sin ninguna convocatoria, ayudando a sus amigos de siempre, pagando dineros públicos, esos mismos que se han robado Rock al Parque y otros espacios para hacerse ricos, sino que también, como se ve en el video, entonces el comité del paro y Fecode instala tarimas masivas, con aforos multitudinarios en la mitad de una pandemia sin que nadie, absolutamente nadie en esta tierra de narcos y asesinos haya dicho una sola palabra. Vuelve y juega, ante la mirada de todo el mundo, la corrupción en las artes de esta patria se ondea como una bandera delante de los que ignoran estas cosas porque “las artes” no importan, porque es un país sin cultura, atrofiado y fallido. ¿Con qué excusa saldrán ahora? Con ninguna porque a nadie le interesa. Y ojo, las bandas no tienen la culpa, ellos solo agarran lo que haya disponible, la oportunidad, al menos ellos la han tenido.

 

Más de ocho mil bares quebraron en el país, bares con décadas de historia, con cientos de empleados, empresas enormes culturales como Casa E tuvieron que despedirse, teatros, empresas de conciertos, miles de personas en la calle, en la pobreza porque Colombia como siempre le dio la espalda al sector, nunca hubo ayudas, nunca hubo subsidios, la policía fue violentamente agresiva con este tipo de negocios, la alcaldía abrió un piloto de “gastrobares” porque el señor presidente escuchó esta palabra en Netflix y le pareció una gran idea, hizo pagar una millonada en adecuaciones y permisos a los bares para poder abrir para a la semana dar reversa y volver a cerrar todo, es un insulto que entonces Idartes y el comité del paro si tengan la potestad de hacer eventos masivos solamente para robarse el presupuesto con sus amigos, este es un país muy torcido y da vergüenza, esto ofende, ofende de sobremanera, hay personas que llevan un año tratando de sobrevivir, de ver como come para que estas cosas pasen, es el límite de la corrupción, la deshonestidad y sobre todo la irresponsabilidad, es el reflejo de la forma hipócrita y doble de como en Colombia se maneja todo, patético.

Se instauró una tutela hace unos meses en contra de la alcaldía por la destrucción sistemática de los derechos al trabajo y a la igualdad al abrir todo menos los sectores de la noche y el entretenimiento y como siempre, la justicia, si se puede llamar así, envolvió en un limbo jurídico la decisión, que si se tenía razón pero que una tutela no era el mecanismo, sino que cabía dentro de lo contencioso administrativo, procesos que requieren de una cantidad considerable de tiempo y dinero para ser llevados a cabo.

En fin, no pasó nada, no pasará nada, como siempre, el cartel más grande de este país, el de las artes, nuevamente se sale con la suya, nuevamente se embolsilla millones del erario público y nuevamente seremos nosotros los que denunciamos, los vetados, los apartados y los degradados. Solo falta la respuesta de un artículo denigrante, una noticia falsa en Actualidad Panamericana para defenderse, como lo han hecho siempre.

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